5 de junio de 2014

CRÍTICA | AL FILO DEL MAÑANA (2014)

Emily Blunt y Tom Cruise en Al Filo del Mañana
Tom Cruise ha tomado excelentes decisiones en los últimos años, donde no solo ha conseguido mantener su carisma como estrella de acción, sino que ha participado en proyectos superiores, en una era de superproducciones algo vacías y monótonas. En 2014, su racha sigue igual de viva, participando en una revitalización de los viajes en el tiempo, al más puro estilo de Día de la Marmota o Source Code. En efecto, Al Filo del Mañana maneja el género de acción aplicado a esas paradojas de tiempo, consiguiendo ser tan genial y memorable como cualquiera de esos títulos, tomando además, una parte de cada uno.

Entrando en medio de un ataque extraterrestre sobre la Tierra, Cruise encarna al Comandante William Cage, un militar más centrado en la cara de la guerra con estas criaturas denominadas “Mimics”, que en las batallas. No se trata de un cobarde, Cage simplemente se ha acostumbrado a vender la idea de una victoria y no es ningún soldado. Sin embargo, la única forma de vender esperanza es enseñar una victoria, y Cage es ordenado a entrar en el frente de batalla con una cámara, en un enfrentamiento casi ganado.

Su superior no acepta ninguna de sus excusas, y como consecuencia, William se despierta en la base militar a un solo día del enfrentamiento. Ninguna experiencia, un trato algo hostil, y el uso de un exoesqueleto militar es lo que le espera antes de ser lanzado en una playa a lidiar con la amenaza intergaláctica. No esperemos milagros, Cage nunca tuvo alguna posibilidad viendo como incluso la más reconocida guerrera (Emily Blunt) es derrotada a sus pies. William Cage es asesinado.

Bajo una extraña circunstancia, que merece ser parte de la experiencia, Cage despierta una vez más en la base militar, a un día del enfrentamiento. La hostilidad sigue ahí y el exoesqueleto lo espera. Todo intacto, incluso su muerte. Ésta última lo vuelve a aguardar en la playa un día después, y luego de ella, su “loop” vuelve a activarse. El mismo día y el mismo trato, sí, pero experiencia, nadie acabara más preparado que aquel con la única herramienta para ganar esta guerra. La posibilidad de vivir, morir y empezar de nuevo será la única esperanza de la humanidad.

Cargado de ingenio, solo hasta cierto punto, el concepto en Edge of Tomorrow tiene claro lo que pretende, y nunca eclipsa a ningún espectador en la búsqueda de algo tan sustancioso como adictivo, siendo una contienda repleta de tensión. Con todos sus elementos afinados, el film es dueño de un ritmo implacable donde el mismo día nunca es tan repetitivo. Sea humor, sobresaliente, acción o un avance en la historia, siempre hay algo importante o tenaz a la vuelta de la esquina.

Empezando por el elemento constante durante cada repetición, este es otro protagonismo por parte de Tom Cruise donde entrega su 100% y luego un poco más. Lo siguiente no es ningún secreto, Cruise muere incontables veces en el correr de estas dos horas. Pero, si bien él vive para contarlo, la evolución del personaje y los constantes golpes en batalla le regalan a la estrella algo más con lo que trabajar, una persona ordinaria. Alguien que pasara de no ser un soldado, a ser un ejército de solo hombre, y ante ello, esto no podría tener más sentido con ningún otro argumento u otro actor. Siendo la fiscalidad de Cruise la clave, a medida que ésta se pone a prueba cada vez que su personaje gana experiencia y avance en su lucha.

Todo lo que hace de Cruise y su presencia algo tan esencial, también es acreditable a la química que le proporciona su coprotagonista, Emily Blunt. La actriz inglesa, quien se apodera de una buena y fuerte heroína, es más que agradable como Rita Vrataski, un personaje bastante más duro que el de Cruise. Por más que el romance entre estos dos sea inevitable, uno puede comprender el afecto por parte de William Cage, al ver morir a su compañera un millar de veces. Dicho eso, Blunt aun logra mantenerse reservada el mayor tiempo posible, siendo la valiente y la que procura pensar en ganar la guerra ante todo lo demás, no solo caer en las garras del peligro.

Tom Cruise en Al Filo del Mañana

Lo que le entrega la magia a esta pareja aun es la capacidad que tienen tanto ellos como el guion, de ver a los personajes evolucionar, dentro de los mismos espacios y momentos. A su vez, esto no permite que Al Filo del Mañana peque de monótona, todo lo contrario realmente. Edita e ideada a la perfección, la cinta se queda con aquello necesario para moverse por su concepto, sin detenerse a explicar y arriesgar a perder su ritmo, el cual es bastante implacable. En lo personal, suelo escoger sentido ante todo lo demás, y como consecuencia a sus decisiones, el film acaba luciendo algún que otro agujero en su trama, pero esa es su maldición. A cambio, siendo escasa en pretensiones, la película consigue pararse como algo increíblemente memorable en el ámbito de la acción y ciencia ficción, donde es más que capaz de contagiarnos con una sonrisa, a medida que se despide.

Enfrentándonos a la acción aislada de un solo campo de batalla, el director Doug Liman consigue mantener esa devastada playa como un excelente escenario una y otra vez. Durante cada secuencia en esta locación, la película entra en modo “guerra”, y de verdad se siente como tal, entre el excelente sonido y el caos de todo lo que ocurre detrás de cada personaje.

Afuera quedo aquel truco que Liman introdujo con Identidad Desconocida. ¿Recuerdan? El mover la cámara intensamente, buscando simular un combate. Bueno, el cineasta olvida dicha técnica y se asegura de que toda su acción quede intacta a base de menos cortes y secuencias más que memorables, entre una turbulenta caída desde el cielo o cualquier golpe en contra de las criaturas culpables por la invasión.

Otra de las muchas decisiones técnicas acertadas, es la apariencia que estos extraterrestres toman. Éstos no ven la cámara hasta la llegada de la primera batalla, pero una vez ahí, no hay misterio, la película está orgullosa de sus diseños, y estos “Mimics” presumen de su curiosa forma y movimientos. Si, incluso si tienen un parecido a los “Centinelas” de Matrix, éstos responden a la falta de imaginación a la hora de crear monstruos. Dado que contar con antagonistas intimidantes no parece ser un trabajo tan sencillo hoy en día.

Con unos cuantos elementos técnicos a su favor y un excelente equipo en general, puede que no haya podido expresar toda la adrenalina y entretenimiento que algo como Edge of Tomorrow es capaz de evocar. No solo debo hacer referencia al concepto bien tratado, dado que el film de Liman es una superproducción a la caza de una experiencia principalmente. Por ello, no intenta ser más astuta que el espectador en la butaca. Y hablando de la butaca, no es fácil escapar al borde de ésta, mientras las apuestas se quedan en lo alto, incluso sabiendo que podemos comenzar de nuevo. Es así como su ritmo y movimiento arroyan a la audiencia, que responde a cada memorable empleo de este “loop” o cortó viaje en el tiempo. Sea con algo de humor negro o puro ingenio por parte de Cruise, quien incluso se mantiene un paso delante de nosotros, el film encuentra la atención y nunca la suelta.

Al final del día, estaremos dispuestos a caer en ese bucle de tiempo y experimentar la travesía por segunda vez. El film sabe qué repetir y cuando hacerlo, y de esa manera, consigue mantenerse fresca a partir de reiteraciones. No se me ocurre una contradicción más grande, y es asombroso que la misma siquiera funcione. Al filo de la mitad de año, no creo que ningún paseo en el 2014 sea comparable con la experiencia que ofrece Al Filo del Mañana. El vivir y morir en dosis tan agiles, nunca se ha visto tan bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario