28 de mayo de 2014

CRÍTICA | MANUAL DEL MACHO ALFA (2014)

Creo que muchos acabaran sorprendiéndose ante la siguiente declaración, pero estoy convencido de decir que Manual del Macho Alfa es fácilmente una de las mejores películas uruguayas, si no es la mejor. Si nombrara cada título en la filmografía local que he visto, es muy probable que termine con el ingenioso y carismático documental de Guillermo Kloetzer por encima del resto, ya que ninguno de los demás trabajos han sido capaces de cumplir con todas sus expectativas. Con esto en mente, este proyecto aun consigue lo más difícil, es un film cuya conexión no solo yace en el involucramiento de los espectadores nacionales, sino que puede ser abordado y disfrutado por cualquiera. Como debe ser…

El objetivo presentado se divide en dos, al toparnos con la humorística idea de comparar las actitudes de un macho alfa entre lobos marinos y humanos. Desde ahí, uno no solo se concentra en ese cómico enfoque, sino que se deja llevar por la naturaleza de estas criaturas que, si somos sinceros, si comparten una condición “sentimental” con nosotros. En unos 12 pasos, nos adentramos en la vida de un par de lobos marinos, centrados principalmente en aquel cuyo destino será convertirse en un macho alfa. Pero no debemos dejarnos llevar por la dirección tentada en su título, hay bastante más que aprender sobre estos mamíferos acuáticos.

Hablando de carisma, el proyecto liderado por Kloetzer abunda en dicha área. No solo me refiero a la comedia o ternura que ofrecen los animales, sino a la simpática, pero nunca tonta, narración de Cesar Troncoso. Jugando con un astuto guion, la guía que va ofreciendo Troncoso es una de las claves para hacer de éste paseo algo más hábil, el cual consigue utilizar un lenguaje tanto coloquial como indicado a la hora de explicar la naturaleza de los protagonistas.

Adhiriendo algo más a la casi tradicional monotonía de un documental; además de no aprovecharse de su bienvenida, Manual del Macho Alfa es acompañada por una ágil animación de Alfredo Soderguit (Anina) junto a cada capítulo en la guía ficticia. Son esos detalles los que la separan de otros trabajos similares, dejando que algunas caricaturescas señales o un par de dibujos hagan la diferencia. Por tan simple o tonto que suene, el cine uruguayo, y no hablo solo de documentales, carece de toques creativos o separadores ambiciosos. Estos simples elementos califican como tal, innovan un concepto de por si interesante, y el resultado consigue lo más raro en nuestro cine, ser principalmente disfrutable.

Existe un momento en este relato donde la idea de Kloetzer deja de ser solo una curiosidad y logra avanzar hasta su objetivo. Si bien ocurre en sus últimos minutos, creo que resulta valiente ver como todo lo que ha construido hasta este punto se desmorona bajo la mirada de un final tan cómico como cierto. Si miramos atrás en esos 80 minutos, la supuesta consigna nunca fue cumplida, y esta no recibe una respuesta hasta acercarnos a sus créditos. Terminado el asunto, uno valorara y reflexionara sobre esa verdad en la que el film decide enfocarse. Pero la misma no carga con el peso de lo visto, el enfoque didáctico lo hace; admirando a los responsables, quienes nos atraen a estas locaciones con promesas frescas y logran que las abandonemos con algo aún mejor, genuino interés por lo aprendido.

Con un memorable acompañamiento musical que combina con la narración y el tono, Manual del Macho Alfa nunca no falla en lo que intenta, y si bien no baraja expectativas gigantescas, las que tiene, y son respetables, las cumple. Quizá uno no pueda declararla como el mejor trabajo uruguayo, pero olvidando lo que eso significa, no hay duda de que no son muchos los proyectos nacionales que hayan conseguido dejarme tal satisfacción.

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