1 de mayo de 2014

CRÍTICA | AIRES DE ESPERANZA (2014)

Gattlin Griffith, Josh Brolin y Kate Winslet en Aires de Esperanza
Que daño ha causado Nicholas Sparks y las adaptaciones de su trabajo, siendo esas novelas románticas las que vienen a la mente en “Aires de Esperanza”, una clásica narrativa para el autor, si bien el mismo no tiene nada que ver con la misma. Las tragedias, los romances, lo meloso, todo está ahí en una película tan vista que es triste toparnos con Kate Winslet, Josh Brolin y Jason Reitman (Up in the Air) en su sola introducción. Aunque al mismo tiempo, debemos tener en cuenta aquello positivo, Kate Winslet, Josh Brolin y Jason Reitman son parte de ella…

La cinta sigue a Henry Wheeler (Gattlin Griffith), quien es el hombre de su casa. Con 13 años y una madre que cuidar luego de ver a sus padres divorciarse, Henry se ve obligado a recoger los trozos que dejo su padre al marcharse con otra mujer. Adele (Kate Winslet), su madre, nunca volvió a ser la misma y con pocas entusiasmos por conectar con el resto del mundo, ella intenta estar lo más aislada posible.

Durante una rara visita al mercado local, Henry y Adele se topan con Frank, un hombre herido de bala y en busca de ayuda. Con un alma responsable, Henry le ofrece a este desconocido asistencia, y si bien su madre nunca aprobaría esta decisión, Frank no les da una oportunidad de negarse. Casi secuestrados, madre e hijo viajan de regreso a su hogar con un extraño en el asiento trasero, y ese mismo cambiara sus vidas para siempre, ya que no pretende dejar la casa en la que ha irrumpido.

No sé si sería necesario aclarar que el relato se convierte en un caso de Síndrome de Estocolmo desde esa promesa. Quizá no exactamente, a medida que conocemos la amabilidad y la historia de Frank. Pero no cometamos errores, sabemos lo que ocurrirá en “Labor Day”, una melosa historia de amor impulsada con algo de talento. Eso es lo que me produce una pequeña intriga en este simple elemento, digno de alguien menos talentoso que Jason Reitman, quien ha escrito y dirigido guiones mucho más inteligentes, interesantes y sobre todo arriesgados.

No hay nada que arriesgar en “Aires de Esperanza”, ya que su romance está escrito en las mismas paredes de su argumento, si bien puedo ver el posible atractivo de Reitman en esta historia. No acaba siendo un punto principal, pero hay una narrativa consistente sobre crecimiento y madurez. Usando los esperables puntos paternales y el sueño de tener una familia, el personaje de Henry intenta tratar esta experiencia como una lección de vida, que de alguna forma u otra lo es, a medida que su voz adulta es quien la narra. De esa manera, el hecho de que se tenga en cuenta a este protagonista le otorga una intención más al guion de Reitman, el cual sufre, debiendo centrarse en ese par de actores sobresalientes que luce.

Winslet y Brolin no son ninguna pareja que disfrute desperdiciando su talento, y asumo que trabajar en algo así debió parecer atractivo sabiendo quien lo dirigiría. En esas manos, es cierto, hay un toque de calidad en “Labor Day” que otros pasarían por alto. Salteémonos primero sus secuencias más empalagosas, como la tétrica preparación de un pastel de durazno o la sonrisa con la que todos sus protagonistas disfrutan de unas prácticas de Baseball en familia. El tercer acto consigue combinar parte de su romance, el madurar y su argumento en un solo lugar. Asombrosamente, esto inyecta algo de tensión en un asunto casi frustrante, permitiéndonos girar un poco sobre sus caminos y abandonarlos estando medianamente involucrados.

Coloreada por unos cuantos flashbacks, tanto confusos como decepcionantes, la verdad de Frank es revelada entre pequeños fragmentos aquí y allá. Por más que no fuera un recurso vago de por sí, es desesperante ver como la verdad, que obviamente acabara expresando una confusión, es guardada como secreto. Pongamos las cartas sobre la mesa, no necesitamos ver a Brolin arreglando desperfectos o demostrando sus habilidades culinarias, quizá él debería estar algo más preocupado por su situación, la cual funcionaria un poco mejor si no apareciese para atormentarnos cada cinco minutos. Por no mencionar que la misma resulta bastante cómica cuando finalmente es revelada.

Al final del día, aun creo que el film le pertenece más a Gattlin Griffith, quien hace un buen trabajo, que a sus co-protagonistas. Además, si no incluyera un indudable talento con notoriedad el film lograría cerrar el telón más apropiadamente, viéndolo todo desde el punto de vista de Griffith: despertando más sospechas, desaprobaciones o preguntas acerca de una situación bastante delicada. Sin embargo, esto es cubierto vagamente y por mas haya clase en “Aires de Esperanza”, esperanza es todo lo que queda, mientras el talento solo consigue distraernos de un relato melodramático y literalmente dulzón.

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