29 de abril de 2014

CRÍTICA | EL SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA 2: LA AMENAZA DE ELECTRO (2014)

Andrew Garfield y Dane DeHaan en El Sorprendente Hombre Araña 2
Amo ver avances o lecciones aprendidas, y nada me produce más alegría que el completo desecho de su predecesora en “El Sorprendente Hombre Araña 2”. Ésta no solo admite ser una experiencia superior, sino que actúa como si ese reinicio no existiera, y cuando debe mencionarlo, se refiere a él con sutileza o en burla. Así es como una secuela demasiado concurrida por villanos, coincidencias y argumentos, aún debe cumplir con el trabajo sucio de reinventar la franquicia del superhéroe arácnido. Con tanto peso en sus hombros, hasta aquel innecesario, el resultado es digno de sus expectativas, y por más que su escala sea algo masiva, me conformo con que cumpla sus antiguas promesas.

Retomando el concepto de reinicio, esta secuela vuelve a encontrar a Peter Parker (Andrew Garfield) balanceando su vida entre los misterios de sus padres, la relación con su novia, Gwen Stacy (Emma Stone), y las obvias responsabilidades que conlleva ser Spider-Man. Llevando una doble vida donde quizá sea más fácil ser un héroe enmascarado que un joven con responsabilidades, el día a día de Peter carga una multitud de conflictos. Demasiados para mantener todas sus promesas y obligaciones vivas, y a medida que nuestro protagonista pone su vida en orden, la cinta se topa con el mismo problema.

“El Sorprendente Hombre Araña 2” esta avergonzada de la primera parte, creo que eso está bastante claro. Incluso en los detalles, ya que el disfraz del protagonista es demasiado similar al de la trilogía original de Sam Raimi. Y eso de hacer el traje más oscuro, acorde con el tono de la historia, podemos olvidarlo también. Confundiendo el usar colores opacos con dárselos al tono, esta oportunidad no busca escusas y nos ataca con el humor característico de Spider-Man, sin mirar hacia el otro lado cuando debe enfrentar decisiones más serias y efectivas. Marc Webb, quien repite como director, vuelve a interesarse por el factor humano. Mientras cumple las labores de guiar una superproducción cotidiana, el director de “500 Days of Summer” trabaja en las relaciones de Gwen, Peter y el ahora adherido, Harry Osborn (Dane DeHaan), quien vuelve a la vida del protagonista en este secuela. Esto refuerza los vínculos y mejora el panorama clásico del cine de comic, balanceando ambas partes de forma satisfactoria, esta vez sí.

La relación entre Garfield y Stone no podría tener más química, incluso visitando territorios propios de la primera versión de este superhéroe. Donde Maguire y Dunst funcionaron en aquella trilogía, la nueva pareja trae un carisma algo más genuino. Dentro de un cargado film de 140 minutos, el verlos exponer sus problemas entre escenas del enmascarado balanceándose entre edificios es muy reconfortante, y siendo francos, bastante más interesante que el resto de los sucesos.

Emma Stone en El Sorprendente Hombre Araña 2

A medias esta trabajado el desarrollo de sus villanos, los cuales son esenciales en este nuevo universo Marvel. Por un lado, Dane DeHaan recibe un personaje con verdadero potencial y un villano tanto apurado como inútil. Sin embargo, el verdadero antagonista, quien ha recibido incontables cantidades de atención promocional es encarnado por un desperdiciado Jamie Foxx. Electro es apoyado por algunos entretenidos superpoderes, pero en lo que concierne a quien es y porque hace lo que hace, el guion de Alex Kurtzman y Roberto Orci hace un trabajo casi vergonzoso en lo que concierne a las motivaciones de un enemigo. No sé si serán las posibilidades más creíbles de ver a un adolecente perdiendo los papeles o quebrándose frente un rechazo, pero no hay forma en que pueda afrontar el estado mental en que se encuentra el personaje de Foxx. Claramente un adulto, la motivación de Electro es incomparable con la mala suerte de Harry Osborn, de quien puede apreciar sus movimientos, por más que me llevaran a una lamentablemente y apurada transformación.

Si bien no resulta estar tan infestada de argumentos, personajes, villanos y otro millar de guiños, la película aun baraja demasiadas promesas. Si, está escrito en las decisiones de otra franquicia, pero el film tiene que ser señalado como una “Iron Man 2”. Aquella secuela de 2010 se hizo responsable de organizar la unión de “Los Vengadores”, y aun siendo menos grave, este proyecto recibe los mismos conflictos. No son autores de todo lo que está mal con éste episodio pero definitivamente podríamos culparlos de cargarle peso a conceptos más que suficientes por sí mismos. En lo personal, prefiero desarrollar aún más las vidas de Peter, Gwen y Harry, y hacer de lo que sigue algo mucho más sustancial. De cierta forma, quizá solo me refiero a una narrativa muy superior a la aquí presente, una que un estudio de hoy no afrontaría cotidianamente. Quedémonos con el “Mas es mejor”, porque eso nunca falla…

Casi lo pasó por alto, pero también debo recordar que ésta es una adaptación de comic con elevado presupuesto, por lo que las secuencias de acción deben abundar y distraer. Uno de mis principales conflictos con la primera era la vaga dirección de estas esenciales escenas, en las que nunca sentíamos el heroísmo de Spider-Man. En este caso, puedo admitir que la secuela introduce al Sorprendente Hombre Araña en toda su gloria a medida que surca la ciudad, se burla de los villanos y se convierte en el superhéroe que amamos. Su sola secuencia inicial nos regala menos monotonía y más heroísmo que aquel reinicio completo, y aguantar un abominable cameo de Paul Giamatti es hasta perdonable con un verdadero retrato del arácnido desde su sola aparición.

No tenemos esa célebre picadura de araña, pero si contara los argumentos olvidados que son cubiertos acá, creo que “The Amazing Spider-Man 2” calificaría como un reinicio decente a una franquicia injustamente reciclada. Por más que la misma este concurrida, Marc Webb soluciona sus errores iniciales y refuerza el marco narrativo de sus personajes con un elenco fresco y carismático en esos tres roles principales. Su regreso no es precisamente especial, pero sus intenciones son menos absurdas, y al toparnos con un futuro planeado, uno podría acostumbrarse a este Hombre Araña, viéndolo balancearse de un edifico a otro con su reputación intacta.

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