9 de marzo de 2014

CRÍTICA | 300: EL NACIMIENTO DE UN IMPERIO (2014)

Eva Green en 300: El Nacimiento de un Imperio
Nada menos que siete años han pasado por encima de “300”, la violenta y estilizada adaptación de la obra de Frank Miller. Ésta contaba con su dosis de sangre, acción, frases memorables y la capacidad de pasarla más que bien con una exagerada mirada a la batalla de las termopilas. Con eso a su favor, es un producto que ha sabido envejecer, lo que cuestiona la necesidad de una secuela no solo innecesaria, sino copiada de su primer asalto, y con el volumen más alto, como es de esperar.

Para que sus espectadores olvidaran un poco a la cinta original, aquella que catapulto a Zack Snyder a la fama, se tomó cierto tiempo para concretar este proyecto. “300: El Nacimiento de un Imperio” sigue punto por punto los movimientos de su predecesora. Sea su violencia o su brutalidad en general, cualquier disfrute que nos daba alguno de estos elementos se ha desvanecido. Como único fragmento ingenioso, este capítulo ocurre antes, durante y después de “300” al enfrentar a un ejército griego contra los movimientos conquistadores de Persia, guida por el Dios-Rey, Xerxes (Rodrigo Santoro). Al frente del ejercito griego, Temístocles (Sullivan Stapleton), un guerrero legendario y enemigo de Xerxes; del lado de Persia, Artemisia (Eva Green), una estratega implacable e imbatible. Ambos lados se desplegarán en una extensa batalla naval, y obviamente, un bando tendrá una enorme desigualdad numérica, dejare que adivinen cual…

En sí, esta épica es un ejercicio en acción y escenarios estilizados con un 1.5 al final del título. En vez de batallas en tierra, tenemos un sinfín de enfrentamientos en el mar, en vez de capas rojas, capas azules, y es imposible pasar por alto sus similitudes argumentales pasando por cada uno de los momentos narrativos principales en “300”. Ya sea con la inclusión de otra gráfica escena de sexo, una muerte obvia o el incesante regreso del slow-motion, esto es “300 1.5”, y no hay demasiado disfrute en ello.

Sin pensar en lo vaga que se presenta esta propuesta, sería posible pasarla bien con otra aventura de similar calibre, pero lo único que “El Nacimiento de un Imperio” no es capaz de imitar, es aquella exageración tan entretenida. Digamos que no hay un “Esto es Esparta!” en esta ocasión. Ese tipo de momento se volvió un clásico y, ya sea como burla o buen pasatiempo, estableció a “300” como una épica bastante única, con sus sensibilidades claras. Hablemos de tonos o no, el caso es que no hay nada que en esta secuela/precuela que pueda compararse con la experiencia que introdujo Zack Snyder, quien solo regresa como productor y co-guionista en esta oportunidad.

Dejando claro lo difícil que es permanecer despierto, entre ruido y la monótona oscuridad de sus entornos, Eva Green es la única que intenta darle algo de novedad al asunto, haciendo de su Artemisia un personaje interesante, al que, en lo personal, me encontré siguiendo. Cierto, es una villana, pero el hecho de que tenga sus propias manipulaciones e intereses la convierten en alguien digna de seguir. Es estrictamente un personaje, y es mucho más de lo que puedo decir de los demás, quienes aburren mediante una maratón de gritos. Dicho eso, todavía creo que esta villana destaca al ver como el film la traiciona, lo que suma a su pereza. Lo único medianamente memorable es aplastado por poca planeación, y cegado por un guion completamente básico, si hablamos de imitaciones.

Quiero creer que existe una buena película en la feroz actuación de Green si tomara la total delantera, ya que como protagonista, se podría llegar a escapar de la fórmula tradicional. Puedo atribuir esto a que los villanos tienen mucha importancia en determinadas situaciones, incluso enseñando los pasados de sus dos antagonistas. En algún momento, y según sus créditos, este proyecto se adaptó en la nunca terminada novela gráfica, “Xerxes” (Secuela de “300” escrita también por Frank Miller) y me parece casi inaudito que Xerxes sea una mera distracción por cinco minutos. Sin conocer demasiado el camino que hubiera tomado aquella historieta sin terminar, creo que su personaje debió tener verdadera importancia, pero acá, su narrativa es inverosímil, al igual que la de Artemisia. Al final del día son solo alfiles entre peones, nos toma más tiempo verlos dentro de un enfrentamiento, pero no consiguen cumplir con su posible potencial.

No hace falta centrar demasiado mi atención en el ya conocido estilo de acción que presentaba “300”, que vuelve a repetirse en esta oportunidad, por lo que estoy dispuesto a pasar por alto el festín de slow-motion. Aunque, este nuevo capítulo juega con errores narrativos imposibles de ignorar, creyendo principalmente que el espectador objetivo ha olvidado o nunca ha visto la primera parte. Eso sí que es confianza, invertir 20 minutos en volver a contar la misma historia. Desde ahí nos exponemos a la necesidad de narrar cada trozo de la historia, así como recrear los momentos ya vistos, sean basados en esa primera cinta, de esa misma o de la historia que estamos experimentando en ese mismo instante. De verdad, creo haber visto la muerte de un solo personaje un total de tres veces en esos 100 minutos de duración. Podemos recordarlo, si tenemos la capacidad de recordar siete años más tardes, podemos con 30 minutos.

Entre escenarios artificiales y ninguna razón para disfrutar cada uno de los rincones estilizados, “300: El Nacimiento de un Imperio” se pasa al otro lado en términos visuales, donde ni siquiera la sangre, que vuela por cada rincón de la pantalla, es capaz de aparentar ser roja. Esto le quita dureza a un film que en sí es extremadamente violento, pero que nunca nos regala aquel sentimiento de violencia gratuita y entretenida. Pasa de ser parte de su universo, a una necesidad cada cierto periodo de tiempo, comprobándolo en sus minutos iniciales al ver a un caballo pisar una cabeza mientras explota por ninguna razón aparente.

Viendo catástrofes como “La Leyenda de Hércules” no me cabe duda de que esto se ve como un oasis dentro de aquella sentencia. Pero, por más que tenga un embace más corregido y reconocible, así como un personaje disfrutable, no hay nada que “300” no haga mejor o que siquiera valga la pena en este cansado y aburrido experimento de secuela. Como dije, me apena ver a Eva Green intentándolo, pero desde el mismo inicio salta a la vista, que ésta era una batalla difícil de ganar.

1 comentario:

  1. En lo personal, la pelicula me dejó como la idea de una tercera y si bien comparto que no es comparable a su primera creo que se puede deber a que en 300 eran los guerreros más grossos de la historia y acá son soldados nada más.. Pienso que fue corta y que faltaron los cuadros narrativos carácteristicos de Frank Miller (onda sin city o la primera de 300) y es cierto que el guión no era de lo más innovador, aún asi recomendaría verla.. porque entre otras cosas, te deja con ganas de una tercera..

    salute!

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