5 de enero de 2014

CRÍTICA | ACTIVIDAD PARANORMAL: LOS MARCADOS (2014)

Jorge Diaz y Gabrielle Walsh en Actividad Paranormal: Los Marcados
Me asusta. Me asusta la falta de imaginación en las franquicias que se rehúsan a morir. “Actividad Paranormal” no es precisamente veneno para mí, pero aun teniendo público y potencial, que no pretenda enseñar algo de innovación o avance, despierta mi preocupación.

La cámara vuelve a prenderse de la nada. Una clásica ubicación y fecha nos ponen en perspectiva y volvemos a empezar. Los 20 minutos donde no pasa nada, el esperable giro, algunos ruidos fuertes, y los cinco minutos finales donde uno deja el cine con todo menos satisfacción, al ver como, por segunda vez, la franquicia se ríe en nuestra cara. “Actividad Paranormal: Los Marcados” solo se trata de cambiar los roles, con algún rápido momento de innovación que acaba jugando en contra al saber que no volveremos a oír de él hasta dentro de unos aproximados dos años.

En esta ocasión, los adolescentes vuelven a adueñarse de la cámara. Jeese (Andrew Jacobs) acaba de graduarse. Son días de diversión en los que decide obsesionarse con filmar todo lo que ve, convenientemente, y pasar tiempo con sus dos amigos, Hector (Jorge Diaz) y Marisol (Gabrielle Walsh). Por supuesto, el día llega en que su vecina de abajo, supuestamente una bruja para medio vecindario, muere, lo que los lleva a investigar su tétrico apartamento y hacer todo lo que un personaje tonto debería hacer, múltiples veces.

No creo que “Actividad Paranormal” deba pagar por la ignorancia de infinitas cintas de terror pero perfectamente puedo hacerla pagar por la cantidad de errores que comete presentando esta casi quinta parte. Lo único que nos detiene llamarla “Actividad Paranormal 5” es el hecho de que aquella llegara más tarde este mismo año, por lo que lo primero a preguntarse con “Los Marcados” es ¿Debería siquiera existir?

Presentando un proyecto igual de menor que su predecesora, existe bastante decorado a la narrativa general para hacerla parte de su interesante pero cansada mitología; donde aquella simple secta de brujas y demonios comienza a torcerse demasiado. Probablemente sea aquella con mayor explicación de sus intenciones, porque nos da algunas respuestas, no cabe duda. Pero, son respuestas a preguntas que nunca nos hemos hecho, creyendo que todo funcionaria mejor si se ampliase más el simple concepto de aquella primera parte.

“Actividad Paranormal” se caracteriza por su falta de detalles, sus sustos simples, su atmosfera y la falsa impresión de que lo que vemos ha sucedido. “Los Marcados” aplasta ese concepto, jugando con los argumentos de “Poder Sin Límites” y “La Noche del Demonio 2”. Estas son cintas claramente superiores, y sus elementos funcionaron por exprimirlos en unos merecidos 90 minutos. Por lo tanto, darle un cameo a cada uno, al saber que mover sillas y hacer ruidos ya no es suficiente, nunca es efectivo, creando un hibrido que no sabe lo que quiere hacer.

Casi olvidando el principal elemento, recordemos que esta es una película de terror, y como tal, cumple con los clichés y los sustos clásicos del siglo XXI, con ruidos fuertes, personas paradas mirando desde lejos, y personajes asustando a otros creyendo que son graciosos. Ahora, “Los Marcados” inaugura un nuevo elemento que las demás “Actividades” nunca lucieron, y ese es que su siempre intrigante climax, donde suele introducir algún que otro susto, es bastante gracioso, entre escopetazos, muertes cómicas y un sinfín de sustos pobres. De verdad, en vez de tantos ruidos y persecuciones, podrían centrarse un poco más en ese tétrico ritual al que la película hace escasa referencia. Bueno, como dije, al menos no se limitan a las sillas embrujadas…

Siendo realista, los espectadores que nunca han encontrado decepciones en estos episodios, no encontraran una aquí, y habiendo apoyado mucho a dos de sus capítulos, me gustaría poderme engañar y reaccionar de la misma forma. Para ser francos, eso es imposible, viendo como una simple y efectiva franquicia de terror comienza a perder todo su vapor o interés, por razones estrictamente relacionadas con la pereza. Porque sería fácil subir las apuestas, su precuela incluso lo logro allá en el 2011.

Pongamos las cartas sobre la mesa. Este supuesto spin-off es el mismo producto que presenciamos hace algo más de un año. Hay aspectos pulidos, un paquete distinto, menos sillas flotando y algún que otro robo de conceptos. Los sustos van de patéticos a graciosos, y una vez más, llegando a su conclusión, abandonamos nuestros asientos con promesas, lo cual sería intrigante, si no lo hubiéramos hecho en otras tres ocasiones.

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