27 de noviembre de 2013

CRÍTICA | ESTE ES EL FIN (2013)

James Franco, Jonah Hill, Craig Robinson, Seth Rogen, Jay Baruchel y Danny McBride en Este es el Fin
A simple vista se ve, que ha pasado un tiempo desde que Seth Rogen y Evan Goldberg entraron en escena con su clásica comedia adolescente, “Supercool”. Por tan efectivo que sea, su humor ha ido torciéndose, por lo que adherir su presencia detrás de la cámara empuja una visión más demente de lo acostumbrado. La farándula no está a salvo, sus secuaces se ríen de sí mismos y el mismo fin del mundo vive su característico y grotesco humor. “Este es el Fin” es un delirio cómico de primer orden.

Abriéndose con la promesa de poner a una gran cantidad de cómicos y celebridades en sus propias pieles, “This is the End” no se caracteriza por tirar demasiado de la línea argumental con la que juega. Jay Baruchel y Seth Rogen nos unen a una masiva fiesta en la recién estrenada casa de James Franco, a la que asisten diversos comediantes, donde Michael Cera, Paul Rudd, Aziz Ansari, Kevin Hart y Mindy Kalin son solo algunos de los invitados. Siendo la fiesta hollywoodense ideal, ¿Qué podría arruinarla? El fin del mundo, y como tal, hasta las estrellas más cómicas tienen su forma de liderar con él, dejando que la demencia entre en juego.

Con todos sus cameos, que no solo van de la mano de la comedia, existen seis protagonistas en este sinfín de disparates. Además de Rogen, Baruchel y Franco, Jonah Hill, Craig Robinson y Danny McBride completan la fiesta. Jugando con sus propias personalidades, muchos de ellos explotan una identidad irrealmente cómica; entre un Hill extremadamente gentil, Franco cegado por la fama y lo mezquino de McBride, cada uno es más falso que el siguiente. Son todos comportamientos caricaturescos en sí mismos, pero para el primer objetivo que proponen Rogen y Goldberg, el choque de personalidades funciona.

El apocalipsis es vital para mucha de la comedia ofrecida, pero por fuera de algunos demonios y la destrucción a su alrededor, la clara química dentro y fuera de la pantalla de los seis comediantes es el motor de la demencia. Encerrados en una casa, el chiste se apega más al “ingenio” de cada uno, donde, sin importar de que situación hablemos, el humor florecería, por tan vulgar, tonto o extraño que pueda llegar a ser.

Antes de enfocar mi atención en sus protagonistas, “Este es el Fin” pone énfasis en sus cameos por una razón: ellos traen los momentos más memorables. Por una vez, este es un cine que justifica la corta aparición de diversas celebridades al crear cameos reales, haciendo que sean ellos mismos, por más que un guion les de una forma de actuar. Claro, esto sería algo engañoso, pero sin ello, los comportamientos exagerados de personas como Michael Cera o Jonah Hill perderían parte de la razón para tenerlos deambulando. Así se nos entrega una introducción única, que por más que solo recolecte caras reconocibles, es sin duda hilarante, incluso sin conocer a todo el personal. Aunque, es necesario un breve conocimiento de todos ellos si uno acepta el concepto, porque saber que Michael Cera no es un insoportable drogadicto, por establecer un ejemplo, es clave de ese especifico humor, el que a la larga se vuelve más efectivo que el resto...

Sin contar su introducción o perfecto final, las relaciones entre los seis amigos son un acierto para llenar el resto del tiempo. Entre rivalidades y el claro uso de McBride como un desagradable y molesto villano, la comedia de los guionistas sigue viva, por tan inconsistente que pueda llegar a ser. Existen polos completamente opuestos en calidad de humor, exceptuando su vulgaridad. Nos vemos a merced de genitales infernales, conversaciones sobre eyaculación y una rutina cansada sobre beber orina, por lo que el humor salta de gráfico a tonto en cuestión de segundos. No nos confundamos, la mayor parte del tiempo es funcional, pero el mismo también tiene la capacidad de resultar desechable bajo pura vulgaridad y poco ingenio, resultando incomodo incluso en periodos solo esporádicos.

Parte de su reconocimiento también se debe a una buena cantidad de referencias, inspiradas en el cine de terror y en las carreras de los cómicos principales. Hay menciones de todo tipo de películas, y es genial saber que todos los protagonistas están dispuestos a reírse de sí mismos. El guion se encarga de echarles en cara ciertos fracasos y unas cuantas burlas sobre algunos papeles, garantizando las carcajadas de aquel entendido con la filmografía de este elenco. Por más que pasada una secuela casera de “Pineapple Express”, se enfrenten a algo difícil de superar.

Es reconociblemente graciosa y abiertamente demente, lo que cuenta incluso cuando podríamos pedir más de un equipo tan experto en humor como este. Si, existe una remota posibilidad de que un cuarto de su comedia no llegue como pretende, pero no cabe duda de que hay sorpresas esperándonos cada 10 minutos, separándola del cine cómico habitual. Entrar en frio puede ser un error, pero de conocer a este grupo, no te molestara verlos lidiar con el Apocalipsis.

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