9 de octubre de 2013

La trilogía de “El Hobbit” reporta un elevado presupuesto.

¿Por qué el cine de hoy es tan caro? Entre idear cintas masivas y efectos especiales desvariados, el presupuesto del cine moderno ha perdido el control entre diversos ejemplos de este u otros años. Aquello que termina de descubrir este pensamiento es el reporte del costo, hasta el momento, de la nueva trilogía de Peter Jackson, “El Hobbit”, el cual, se siente algo desvariado…

Habiendo estrenado solo uno de los tres capítulos en los que se dividirá esta historia, un presupuesto de 561 millones de dólares no es algo por lo que estar orgulloso por ahora, al solo haber finalizado filmaciones, pero teniendo bastante la preproducción en adelante con “La Desolación de Smaug” y “There and Back Again”.

La comparación esencial es la antigua trilogía de Jackson. Las tres entregas de “El Señor de los Anillos” sumaron solo 281 millones en costos, y con más de 2 mil millones de dólares de ganancia, el resultado fue un acierto, además de ver la impresionante calidad de todas ellas, así como su extensa duración y su todavía más reseñable aspecto.

¿Qué es lo que más incómoda de un presupuesto tan elevado? El simple hecho de tener productos no solo menores en calidad (Al menos hasta ahora), más que nada visualmente, siendo la clave de este tipo de elevados gastos. Entre millares de pantallas verdes y películas que cada vez se parecen más a una destacable animación, esto representa uno de mis problemas con “El Hobbit: Un Viaje Inesperado”, por momentos es demasiado falsa para su propio bien. Donde una década más atrás lo visto en escena se sentía creíble, incuso viendo elefantes gigantes o arboles parlantes, parece increíble presenciar que aquel encanto desaparezca entre miles criaturas y fondos digitales.

Mas sobre un punto general, el no ver todo el dinero en pantalla es un conflicto. El cine taquillero de hoy baraja presupuestos de 100 a 250 millones de dólares, y francamente, la mitad de los casos no consiguen aprovecharlo o hacernos ver tal gasto. Después se cuestiona acerca de los catastróficos fracasos monetarios de películas como “John Carter”, “R.I.P.D”, “El Llanero Solitario”, o sobre el desperdicio que puede causar no planear bien una cinta como con las criticas refilmaciones de “Guerra Mundial Z”. Sí, ésta última logro una ganancia, pero la misma fue casi mínima al contemplar un presupuesto de 190 millones de dólares, que claramente no están en pantalla.

No se trata de atacar este tipo de cine dado que hay claros ejemplos en que un gran presupuesto se ve y se siente en la sala al ver que no aburre con efectos digitales, o que realmente los usa a su favor. Rescatando el más obvio de los ejemplos, nadie podría debatir el hecho de que los 237 millones invertidos en “Avatar” son invisibles, y lo dice alguien que no ama la cinta de Cameron. Por otro lado aun no puedo creer que algo como “Linterna Verde” costara 200 millones de dólares cuando “Gravedad” divide tal monto y entrega algo imposible de ignorar en pantalla. Es un proceso extraño en donde no conocemos los numeros reales, pero en lo que nadie puede ignorar la realidad de la situación, la cual va cada vez a más. Creo que está comprobado, más gasto no significa más dinero en el banco. Ya debería ir siendo hora de que ciertos estudios se dieran cuenta de ello.

La lista es larga en cuanto a ejemplos de aciertos y errores. Podría agregar más acerca de lo conveniente que es usar efectos visuales reales y no digitales, como se nota en el trabajo de Nolan, o solo con lo que se hizo en “El Señor de los Anillos”. Maquillaje, tumultos con personas reales y una sensación genuina. Con todo el entretenimiento que otorga algo como “El Hobbit”, no será capaz de tocar a su hermana si sigue viéndose tan sintética, por más que sume las mismas cifras para su estudio.

“El Hobbit: La Desolación de Smaug” se estrenara el próximo 12 de Diciembre.

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