30 de octubre de 2013

CRÍTICA | DOS ARMAS LETALES (2013)

Denzel Washington y Mark Wahlberg en Dos Armas Letales
Mirando atrás en el catalogo 2013 de puros entretenimientos, ninguno se muestra tan disfrutable y básico como “Dos Armas Letales”. Entre pistolas y frases cómicas, dos prioridades se ven en juego: La perfecta química entre sus dos protagonistas y la sencilla sensación de combinar acción, violencia y comedia. Encontrando un paquete ideal, éste no solo imita ese estilo del cine de acción, sabe cómo hacerlo funcionar.

Con un inicio decididamente editado, “2 Guns” sabe a quiénes tiene al frente y no duda en ponerlos en escena desde el inicio. Abriéndose con una de muchas conversaciones ingeniosamente intrascendentes, Denzel Washington y Mark Whalberg son un agente de la DEA y un marine, respectivamente; que pretenden aprovecharse del otro al desconocer sus vidas reales. Su objetivo, robar un banco, cada uno con sus propios fines, pero una vez terminado el trabajo, sus propósitos se tuercen. No, no solo por sus identidades secretas, sino que hay más trapos sucios detrás de cada uno, obligándolos a unir fuerzas y arreglar asuntos con sus propias manos y sus efectivos medios.

Así como sus diálogos son intrascendentes, también son geniales. ¿Qué sentido tiene esto? Bueno, es simple realmente, si pretende ser tonta y sencilla, debe saber que lo es. Su propio guion y la diversión que tienen Washington y Wahlberg son la viva prueba del primer acierto para “2 Guns”, que apunta bien desde el principio. No existen pretensiones, sus personajes son reemplazables y la meta es sencilla: servir entretenimiento con una sonrisa y un guiño.

Mientras el ejemplo que acredito podría resultar aplicable a otros casos, el mismo crea otra línea muy delgada por la que la cinta se balancea. Existe una diferencia entre giñar un ojo y guiñárselo directamente a la audiencia, intentado saltar por completo el muro del realismo. He visto ejemplos que son capaces de sacar eso adelante, pero ciertamente “2 Guns” se para justo detrás de esos valientes, riéndose de ellos al mostrar exactamente como debemos afrontar este tipo de movimientos, frente al realismo, la acción y el entretenimiento. Todo esto no es decir que su argumento sea solo un extra que acompaña al ideal pop. Éste está lo suficientemente elaborado como tratado, barajando la complejidad justa y suficientes enemigos para rellenar su inesperado y perfectamente hueco, final.

Cayendo en el chiste más obvio, hay más que dos armas acá. Bueno, hay más que armas en general. Entre diversos tiroteos, explosiones y un número inesperado de toros, no hay desperdicio alguno en sus cargadas escenas de acción. El director Baltasar Kormákur, quien ya trabajo con Wahlberg en “Contrabando” parece otra persona. Entendiendo todo lo que debió hacer con su anterior esfuerzo, el cual era disfrutable por las razones equivocadas, Kormákur se adapta a la variada dosis de acción que propone, donde podemos verlo disfrutar con su elenco cada vez que alguien decide sacar un arma o chocar un par de autos.

No es necesario ser un genio para entender que ambos protagonistas cuentan como esas dos armas del título, y con el talento que tiene cada una, Washington y Wahlberg son armas secretas. Con todos sus asuntos ardiendo en un explosivo final, la química entre los dos protagonistas prevalece más allá del resto, entendiendo que en vez de efectos, destrozos y violencia, el primer paso es química, recordando un poco a la clásica unión de Gibson y Glover en “Arma Letal”, a la cual se le hace referencia más allá de la obvia traducción de su título. Sumados los antihéroes, los enemigos también tienen el mejor de los tratos, al contar con una gama variada de villanos que no tienen demasiado desarrollo, y que no lo necesitan con talentosas caras sacándolos adelante.

Con el incomparable talento de Mark Wahlberg y Denzel Washington para pasarlo bien, la comedia y la acción encuentran el mejor equilibrio que ha visto este año. Todo está en su respectivo sitio y disfrutar tanto con simpleza es un lujo que pocas cintas pueden darse, más cuando parece que muchas han perdido la simple tarea de entretener o al menos distraer con talento. “Dos Armas Letales” tiene toda la capacidad que necesita y obviamente, sin ser algo perfecto, todavía le sobra algo como para que otras aprendan.

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