28 de septiembre de 2013

CRÍTICA | GRAVEDAD (2013)

Vi "Gravedad" como parte del 12º Festival de Cine de Montevideo

La llegada del hombre al espacio tiene que ser una de las hazañas más extraordinarias. Sentir que somos solo una minúscula parte del universo, con extensos rincones por recorrer, la estremecedora soledad es un hecho, por más lejana que se vea, pero ¿qué tan aterradora podría llegar a ser? “Gravedad” responde a tal pregunta, subiéndole la tensión a cualquiera con pulso, mientras lo maravilla con sus impresionantes efectos visuales y escalofriantes situaciones.

Alfonso Cuarón vuelve a plasmar sus credenciales como cineasta a partir del realismo espacial. Pasando de la pura oscuridad, a la Tierra como foco central, la cámara nos suelta en medio de las estrellas mientras presenciamos los protocolos de la NASA durante una misión rutinaria. Por un lado la doctora Stone (Sandra Bullock) experimenta su primer viaje más allá de la atmosfera, en tanto el veterano, Matt Kowalsky (George Clooney) vive su última visita al espacio. Tras un catastrófico inconveniente ambos deberán unir fuerzas,  poner fin a su misión y dejar en riesgo sus vidas, enfrentándolas contra el mismo vacío.

Hay tres caras en este palpitante thriller, una maravilla cinematográfica, un festín para los ojos y una simple experiencia.  Uniendo todas ellas, Cuarón repite su imponente talento, poniendo en escena el producto de su desproporcionada ambición. Se trata de empujar cada una de las fronteras propuestas desde la superficie, y demás esta decir que el film se despega de ésta y es víctima de la gravedad misma; donde quizá no toque la pura perfección pero si marque un antes y un después en materia de eventos y adelantos cinematográficos.

En su coraza interior, la película se posiciona como el posible renacer de una persona.  A pesar de contar con solo dos jugadores principales, es el personaje de Bullock el que se muestra como protagonista. El director la lleva por un viaje tan poderoso y extraordinario donde debe ser capaz de apelar a sus más profundos deseos por sobrevivir. Se exploran los impulsos humanos, donde la rendición no es una opción y la esperanzadora luz esférica nunca se apaga. Bajo el viaje de la protagonista, Cuarón no solo muestra estos conceptos, sino que juega con innumerables imágenes, todas poéticas, y algunas hasta obvias.

La belleza es fácilmente acreditada al avance tecnológico que introduce, impulsado tanto por detalles como por paciencia al pulir la cinta hasta el cansancio. La cantidad de tiempo en producción le otorga a “Gravity” un 100% de calidad visual. Detalla hasta la absoluta perfección cada esquina de todos los cuadros, incluso es visible en escenas realmente pobladas por cientos de eventos simultáneos, donde cada objeto flotante tiene su patrón.

La imaginación es el otro fragmento de esta evolución óptica. El encanto de Cuarón siempre ha ganado puntos por sus célebres tomas largas, que ya habían llegado a la perfección en “Niños del Hombre”, pero con pantallas verdes y los avances tecnológicos, el director se siente libre para jugar y filmar lo imposible. Por más que resaltemos el hecho de que la primera toma dure unos veinte minutos, también debemos tener en cuenta lo que es capaz de poner en ella, resolviendo su introducción y abriendo un caleidoscopio de peligros espaciales en un solo plano. Emmanuel Lubezki, el cotidiano cómplice de Cuarón, maneja la fotografía con el mismo poder que lo ha hecho siempre, pero pudiendo dar mucho más de sí en sus tomas más cortas siempre encuentra algo como para deslumbrar.

Aliándose al formato 3D, la película también es culpable de recaer en el lado de la experiencia a secas, pero nunca se siente poca cosa, otorgándole mucho de su valor. Manejando un ritmo que sube y baja sin detenerse, los latidos fuertes del corazón y la tensión están asegurados, haciendo una montaña rusa de sus escenas más deslumbrantes. A estas, se les puede acreditar un porcentaje gracias a su decente uso del 3D, dado que si bien no llega a aprovecharlo al máximo, nunca empeora el viaje, y asegura la mejor definición.

Con lo vasto que es el universo, es normal que el ser humano haya imaginado todo tipo de ficciones alrededor de él, o mismo poniéndolo como disparador, pero la tensión de “Gravedad” se ubica por fuera de los límites de la ciencia ficción. Esta épica no es más que una historia humana acompañada por algo de mala suerte para sus víctimas. Por todo esto, debemos pensar que no han sido muchos los que han alcanzado los confines más allá de nuestra atmosfera, pero Cuarón cumple su propósito y le da una oportunidad a cualquiera de ir más allá, aconsejándote que, ocurra lo que ocurra, nunca te sueltes.

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