16 de julio de 2013

CRÍTICA | ANTES DE LA MEDIANOCHE (2013)

Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) tienen que formar parte de los personajes más reales y mejores escritos en el cine. Personajes con los que hemos pasado solo algunas horas, pero que tenemos bien claro de lo que van, personas que uno vuelve a ver nueve años más tarde y que todavía conoce, recuerda y quiere volver a ver. El encanto absoluto de la serie “Antes” se basa en estos dos, y esa incomparable magia sigue viva en “Antes de la Medianoche”, el tercer capítulo en una trilogía absolutamente perfecta.

Cualquiera que no haya presenciado esos dos primeros encuentros, no hay mucho que arruinar, sino que todavía quedaran momentos por vivir, pero dicho eso, “Before Midnight” aguanta su peso por sí sola. 18 años luego de su encuentro en el tren a Viena, y por fin juntos, nos unimos a Celine y Jesse en la península Griega, Peloponeso, durante sus vacaciones. Ahora con dos hijas y el hijo de Jesse en el medio, ambos pierden esa magia de estar solos, y dicho eso, tampoco tardamos en verlos por si mismos una vez más, poniéndonos a merced de sus problemas y afrontando el hecho de que incluso un amor que ha durado dos décadas puede quebrarse.

Nunca hubo demasiada ciencia en lo que Richard Linklater creó allá por el 95. Un par de personas unidas por el destino y la real sensación de sus conversaciones, lo que dos décadas más tarde es un estilo igual de valido. Ahora, con ayuda de Delpy y Hawke en todo el proceso de creación, este trio inspira nada más que belleza en pantalla. No es que “Antes de la Medianoche” sobrepase sus parámetros de simpleza, pero si se va más allá en calidad, después de todo “Antes del Atardecer” y éste son guiones con 9 años de trabajo encima.

Por más que conozcan y tengan en cuanta cada sentimiento de estas dos personas, todavía saben que decir y cuando decirlo. Por supuesto, esta tercera parte necesita suficiente exposición de lo que ocurrió durante esa transición de casi 10 años, pero mientras muchos se sentirían obligados a parlotear de esto para que todos conozcan cada detalle de lo que no vieron, los tres guionistas dicen lo necesario y lo hacen naturalmente. Cada comentario o hermoso dialogo tiene su propósito y no hay nada que consideraría de sobra. Digamos que, al igual que las otras dos, es el encanto de una conversación, y nada más es requerido.

Mientras la primera vez se trató del encuentro y la segunda del reencuentro, “Antes de la Medianoche” introduce algo distinto, poniendo por primera vez algunos temas específicos sobre la mesa. El ser una pareja estable, el divorcio de uno, sus hijos y el tirón de sus propias vidas en singular orquestan la conversación durante la mayor parte del tiempo, pero cuando es hora de quedarse solos, tanto Jesse como Celine se desatan, comenzando un espectáculo de verdaderas emociones. Es lo más cercano a un climax que veremos en una de estas y se siente como tal. Incluso con toques humorísticos (Es la primera vez que de verdad siento tal presencia entre éstas), llegado un punto, las emociones son demasiado poderosas como para irrumpir en carcajadas. Ese es el mejor ejemplo que puedo dar, no haberme reído de más cuando era el momento de hacerlo debido al tiempo que he invertido conociendo a estas personas. Una experiencia impensable casi, una relación romántica que se llene de suficiente interés como para preocuparme sobre su situación.

Sin ser por Linklater detrás de la cámara, “Antes” siempre ha sido Julie Delpy y Ethan Hawke, y ahora no es diferente. Ninguno de los dos tiene otra opción más que ser el centro de atención y aguantar el peso de la pantalla, volviéndose a cargar todo sobre el hombro. Sin embargo todavia pueden con esa mochila, porque si bien puedo verlos por si solos, no puedo separar su unión de estos dos personajes. Dicho esto, ésta es la primera vez que vemos a Celine y Jesse interactuar con un verdadero reparto. 30 minutos de los 105 que dura nos acercan a algunas interacciones entre los dos protagonistas y otras cultas personalidades. Son momentos en los que Linklater se ve obligado a romper su estilo casi constante de la toma extensa, las cuales claramente sobrepasan al resto, ya sea si estan sentados, de caminata o en el medio de la carretera, está muy pulido.

Uno termina quedándose con tres etapas en vez de una, cumpliéndolas todas al pie de la letra. Recuperar el tiempo perdido, dialogar, y enfrentarnos a nuestro primer conflicto entre estos dos. Es riesgoso para una formula segura como ésta, pero el talento de Linklater, Delpy y Hawke lo hacen posible, un tercer capítulo perfecto de principio a fin, que se basa en las aristas de sus personajes, sentimientos y emociones, tan cuidados, que la involucración del espectador es inevitable.

Si alguien quisiese comentar acerca de la falta de calidad en las trilogías y sus finales, “Antes de la Medianoche” es el perfecto contraejemplo. No, no por hacer más, sino por no traicionarse y crear algo que empuje todos los elementos que se han apilado durante los últimos 18 años. Pero más importante aún,  lo que debemos priorizar no son sus recursos, es su romanticismo, encanto, y ante todo lo demás, sinceridad. Sus palabras han aguantado el paso del tiempo, dentro y fuera de la ficción, y si no lograran continuar de esa forma, si no volviéramos a escucharlas dentro de 9 años, sé que ellas estarán vivías, sin importar el instante.

1 comentario:

  1. No podría coincidir más. Sobre todo en aquello de lo que provocaba risa. Hay muchas líneas graciosas pero a la vez son tant erribles, tan duras, entre ellos, que te pone incómoda, no te podés reír, casi que quería llorar. La vi cinco veces en el cine y lloré las cinco veces. Hermosa.

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