6 de julio de 2013

“Guerra Mundial Z”: Las refilmaciones y su final original.

He visto mucho cine recientemente  en el que sus producciones son mucho más interesantes que el producto final, y por más que haya disfrutado mucho de “Wolrd War Z”, su producción pasara a ser tan importante como el producto que acabo creando. Solo hay que mencionar el título de “John Carter” (Sospecho que “El Llanero Solitario” también servirá una vez que deje los cines internacionalmente) para entender este punto, haciendo referencia a una película que muchos conocen y conocerán pero esta comprobado que nadie vio. Quiero apostar a que no veremos un caso de tal magnitud con la cinta más reciente de Marc Forster, pero su extensa producción y cambios de fecha seguirán vigentes cada vez que la cinta se reviste.

Originalmente posicionada para el diciembre del año pasado, Paramount anuncio una fecha de estreno de 6 meses de retraso, la cual fue cumplida hace 2 semanas. Con el anuncio se confirmó la llegada de algunas refilmaciones, pero nunca se tocaron las verdaderas razones de éstas, al menos hasta ahora.

El inconveniente llego con las primeras ediciones de la cinta, las cuales demostraron una conclusión desigual y muy decepcionante que no parecía presentar una posibilidad de arreglo. Esto tuvo como consecuencia una total reformulación de la historia pasada la primera mitad, al desechar todo un climax y cualquier momento que se refiriese al mismo. Así comenzó la travesía de nuevos guionistas, más filmaciones y una película completamente diferente.

A partir de este momento, cualquiera que no haya visto la película debería dejar de leer.

Cualquiera que haya visto la cinta que se ha estado proyectarse en nuestro país hace una semana concluiría en que sus últimos 30 minutos no combinan del todo con el resto. La primera hora y media resalta el estado de caos global y si bien el resto es bueno, esos minutos finales se centran en un aislado y pequeño lugar que transforma aquello épico en momentos de tensión muy silenciosos y simples. Pero efectivamente, su conclusión original tocaba todavía más los aspectos mundiales y aumentaba la escala en vez de reducirla, más específicamente, creando una guerra en Rusia.

Tras el ataque zombi en el avión que despega desde Israel, los efectos de la infección también son sufridos dentro de la aeronave, pero no hay granada que ponga a todo el mundo en el suelo. El avión llega intacto a Rusia, pero una vez abajo, los pasajeros son arrestados por las fuerzas militares rusas, abandonándolos dentro de unos cuantos túneles. Así pasan algunos meses, en los que los sobrevivientes transportan cargas y se enfrentan a los zombis que consiguen penetrar la fortaleza construida en Moscú. Esto ya da la pauta de que la película era bastante más larga de lo que es ahora.

El personaje de Pitt, Gerry, aprovecha sus habilidades para sobrevivir y es elegido líder entre los prisioneros. Enseñándole a los demás formas para enfrentarse a los muertos vivos, no pasa mucho más tiempo hasta que el grupo liderado por el protagonista consigue escapar. Una vez en la amplia Plaza Roja, todos se cruzan con una batalla campal entre muertos y vivos. Sin mucho ejército, las fuerzas militares se ven obligadas a usar a sus esclavos de carnada, y si bien Gerry termina como parte de esta, de a poco, y aprovechando las estrategias que él había enseñado, los humanos consiguen detener a las hordas de zombis.

Finalizando con un pique más claro para una secuela, tras un clímax más cargado, Pitt recupera su celular y se pone en contacto con su esposa e hijas, quienes siguen con vida, con la diferencia de que acaban en Florida tras abandonar la base militar en el mar. Su esposa e hijas son ahora rehenes de uno de los soldados de la base (Matthew Fox en un papel más extenso – Ni me había dado cuenta de que estaba ahí, deben haber recortado su papel casi por completo).

Con un gran grupo de seguidores, gracias a sus estrategias en contra de los zombis, Garry conduce a sus compañeros libres hacia Oregón. Una vez ahí, la película culminaba con la imagen de esta resistencia humana avanzando por la costa, dejándonos con una visión del protagonista como mesías, algunas incógnitas y la total necesidad  de una secuela.

Ahora, ¿Fue buena idea cambiar tanto? Por más que me interese todo lo que podría haber ocurrido, no hay duda de que suena como algo posiblemente problemático. El final original era mucho más grande y ambicioso pero debió haber pintado una película de por lo menos 2 horas y media, porque realmente no se me ocurre otra forma en la que este final funcionaria. El hecho en realidad fue que este no sirvio, al punto que Paramount accedió a sumarle algunos números al presupuesto con tal de cambiar un final que claramente debió haber sido una ruina en cuento a ejecución o edición. En papel, si me plantearan ver una secuela a alguna de estas versiones, hubiera elegido la original siendo la más completa y atractiva, pero como tal, no se me ocurre la forma en la que toda esa ambición hubiera quedado bien plasmada en pantalla, pero no nos confundamos, tampoco me hubiera molestado ver un intento de ponerla ahí.

Entonces nos quedamos con lo seguro y entretenido, con una cinta que si bien es inconsistente en tono llegado a su fin, acaba haciendo un efectivo y probablemente inconsciente contraste. Supongo que si bien tenemos un producto bastante decente, debió haber sido otra cosa,  pero bueno, al menos ganamos otra buena historia de Hollywood. Veremos qué decisión se toma cuando llegue la muy posible secuela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario