25 de junio de 2013

CRÍTICA | SCARY MOVIE 5 (2013)

Creo que esto lo dice todo...

Si intentara explicarle a alguien que “Scary Movie” empezó siendo una parodia a películas de terror relevantes a base de sus primeros cuatro ejemplos, me resultaría difícil. Ahora, si alguien me pidiera que lo hiciese solo con la quinta parte a mi disposición me rehusaría completamente. No, no por lo imposible de la tarea, que también, sino por el simple hecho de que sería incapaz de hacerle a alguien ver esta vergüenza de unos aproximados 85 minutos que nunca seré capaz de recuperar.

¿Quieren un argumento? Bueno, a ver qué les parece esto…  Imaginemos que empieza “Mama” y de la nada se combina con “Actividad Paranormal”, listo. ¿Y qué pasa después? Bueno, algunas patéticas burlas a “El Origen”, “El Planeta de los Simios” y “El Cisne Negro”, el fin. No hay un simple hilo de creatividad a medida que pasan cien cosas distintas totalmente desconectadas entre si y nunca es posible encontrarles una razón, dado que pensar en el resultado solo acaba en dolores de cabeza. Dicho eso, iré al grano lo más rápido posible.

Empezando por el más simple de los hechos,  “Scary Movie 5” es un error desde el mismo papel, bueno desde antes también pero aun así, la mitad de las cintas en “parodia” acá no son de terror ni tampoco son vigentes, porque lo de “Actividad Paranormal” lo puedo entender pero ¿“Inception”?, ¿“El Planeta de los Simios”? Claro, porque lo primero que pensé a penas termine de ver “El Cisne Negro” fue, “Que cómico seria representarla con una stripper y miles de golpes en plan dibujito. Sería una idea genial”.

De verdad deben haber pasado unos cuantos años desde que algo tan vago como esto toca nuestra cartelera. Es impresionante y sin precedente como todavía se basan en un humor de baño y de golpes estúpidos con la intención de hacer reír. Cada dos minutos alguien es golpeado con un sartén, o se prende fuego, o alguien recibe un golpe, o bueno, también puede pasar que alguien recurra al chiste más triste de todos que se basa prácticamente en el hecho de que alguien es gordo, solo hay que imaginarse como si lo que dice Ken Jeong en “¿Qué Pasó Ayer?”, “Es gracioso porque es gordo”, fuera una reacción esperada en el público. Además, sumémosle a esto un poco de estupidez a secas con momentos en que por ninguna razón vemos a un auto de juguete por un bosque en vez de uno real, y el hilarante momento en el que vemos una pizza en vez de un disco en un tocadiscos de discoteca. O sea, lo que ha sido siempre humor de primera clase, ese tipo de humor que te lleva a reírte cuando una persona disfrazada de mono tira excremento contra un espejo. Y si todavía no lo captaste, puedo darte una pista del resto, hay más excremento…

La pregunta más estremecedora que crea “Scary Movie 5” es si en realidad es una película y no es un chiste en sí misma. Que tenga que incluir “Movie” en su título lleva la vergüenza al límite, al igual que lo hace cada una de las personas involucradas en esto. Que quieren que diga, para que crea que Charlie Sheen y Linsey Lohan tienen potencial para algo más que 4 minutos en este espécimen, es dejar todo claro. Hasta Snoop Dog actuando como, bueno, sí mismo, podría haber encontrado cualquier pasatiempo más productivo. Y bajando todavía más las expectativas, los protagonistas, Ashley Tisdale  y Simon Rex, quienes no tienen la culpa, pero tampoco parecería que les molestase si así fuera.

Por más que me suene difícil he visto cosas peores en el negocio de las parodias, las cuales se han caracterizado por este humor durante una década prácticamente (Por cierto, si quieren parodias, miren el trabajo de Edgar Wright junto con Simon Pegg  y Nick Frost). “Date Movie”, “Epic Movie”, “Disaster Movie” “Meet the Spartans” y “Vampire Suck” son todos esos ejemplos, pero lo que las diferencia de la ahora tratada, es que esas son retrasadas al nivel de no detener los intentos de humor absolutamente fallido. Por otro lado, “Scary Movie 5” no sabe qué hacer ni adonde ir, o con que intentar algo haciéndola no solo sin ninguna risa, sino con una dosis muy fuerte de aburrimiento. Además, hay que tener en cuenta de que esto dura unos 80 minutos demasiado aproximados.

Sinceramente, no quiero seguir hablando de lo que terminaría definiendo como un perfecto ejemplo de la decadencia cinematográfica. Porque si esta y muchas otras similares llegan a los cines a un nivel mundial, no pudo sacarme la idea de que los espectadores cada vez exigen menos de sus entretenimientos, y se conforman con la más baja calaña de chistes y la aparición de dos actores reconocidos por escándalos de farándula y nunca por algo parecido al talento. Sumémosle a todo esto la total fatiga que conlleva ver burlas a películas que el guionista (Si de verdad existe) nunca vio claramente, y el también desesperado intento de introducir referencias porque si, y encontraremos un total veneno para el género de la comedia y una completa vergüenza para el cine en general.

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