27 de mayo de 2013

CRÍTICA | RÁPIDOS Y FURIOSOS 6 (2013)

Vin Diesel en Rápidos y Furiosos 6
Enfoquémonos un instante en lo que es “Rápido y Furioso” como serie. Nadie podría haber predicho el extremadamente loco camino que conduciría al comenzar como una película sobre carreras clandestinas, ni desde la primera, o bueno, ni si quiera desde la cuarta entrega. Dicho eso, Justin Lin inyecto nueva vida a la serie con “Fast Five”, y ahora, como despedida a aquello que ha formado parte de su vida por más de 6 años, se encarga de tomar una carretera más demente en cuanto a diversión hueca entre giros, explosiones y una ausencia total de las leyes de gravedad.

Manejando por las rutas que “Rápidos y Furiosos 5” condujo, Luke Hobbs (Dwayne “The Rock” Johnson) se ve obligado a reunir al equipo liderado por el ahora prófugo Dominic Toretto (Vin Diesel) al enfrentarse a un grupo de terroristas implacables. Habiendo vivido el efecto que el equipo de Dom tiene, Hobbs les promete un perdón por su robo en Rio de Janeiro a cambio de su ayuda, así como una oportunidad de acercarse a Letty (Michelle Rodriguez), quien parece estar trabajando con este misterioso grupo, si bien para Toretto y el resto de sus aliados, ella estaba muerta.

Explico el argumento con la simpleza en la que se introduce, y de alguna manera, es la simpleza que se merece. A este punto, en una franquicia que nunca pensó en llegar tan lejos, la trama comienza a convertirse en una excusa para unir unas cuantas persecuciones y fuertes dosis de acción con personajes que por más de estar acartonados, son carismáticos y hasta algo queridos, no hace falta más que escuchar la respuesta del público en la misma proyección. “Rápido y Furioso” se ha convertido en una suerte de serie de televisión, comenzó como algo que pensaba en pequeño y de a poco fue transformándose y expandiéndose. Cuando llego a su quinta temporada, por así decirlo, era hora de hacer un cambio mayor, cuando llego a la sexta había que hacer las cosas más grandes y quizá más tontas, pero funciona dentro de la forma en que todo ha evolucionado, si bien al igual que en una sexta temporada de televisión, la franquicia tenga que recurrir a las excusas más gastadas para traer algún personaje desaparecido.

Con su nuevo rumbo, su tono también se vio obligado a perder esa seriedad con la que la primera y cuarta contaban (Menciono estas por lo peculiar que es su continuidad). Ahora, con ningún interés en las leyes de la física, el tono también se adhiere a este extravagante cambio. Al igual que muchas de las películas más pochocleras, el humor empieza a hacerse más presente con la transformación de unos de los protagonistas en el secundario cómico. Lo más fascinante es que al igual que la franquicia demuestra un cambio de tono durante sus más de 10 años de existencia, “Fast and Furious 6” introduce su nuevo estilo tranquilamente, al agilizarse y perder la cabeza a medida que avanza. Digamos que pasar de ver algunos choques entre autos por las calles de Londres a ver un tanque atropellando personas en el medio de una carretera Española necesita una presentación sensata, además de que eso agrega al factor sorpresa, guardando una curva más cerrada y más empinada en cada giro. Sin embargo, el problema en esta ocasión es ¿Cómo superar esta creciente locura?

Paul Walker en Rápidos y Furiosos 6

Al parecer, los planes para el futuro están sobre la mesa, incluso tenemos una probada a penas culmina la película con la llegada de otro fuerte cliché a la mezcla. Pero a lo que quiero llegar es que Justin Lin, con su cuarta y última adición a la franquicia puso el listón alto entre piruetas, giros, peleas y manejo de la acción. Lin es un as a la hora de filmar estas rápidas persecuciones que giran en torno a toda clase vehículos, y el vértigo está intacto siguiendo la acción desde los ángulos justos. Se concentra en una distancia y desde ahí nos ubica en el punto indicado para sacarle jugo al gigantesco trabajo de aquellos responsables de coordinar estas secuencias. A diferencia de mucho del cine de acción hoy en día, “Rápido y Furioso” siempre opto por filmar sus grandes escenas con autos reales, chocándolos, haciéndolos explotar y volándolos por el aire. En esta oportunidad, como dije, la demencia se incrementó, pero los métodos siguen siendo los mismos, lo que nos lleva a ver un verdadero tanque invadiendo una carretera o un auto volando contra cientos de vitrinas en tiempo real. Por más imposible que sea lo que vemos en pantalla, finalmente se lleva un aplauso por intentar hacernos creer lo contrario, volviendo a entregar aquello que conoce mejor, un poco de efectiva adrenalina.

“Rápidos y Furiosos 6” también es la primera en reunir a todos los protagonistas presentados hasta ahora (Sin contar los de “Tokyo Drift” obviamente), y como es de esperarse cada uno cumple su justo rol. Vin Diesel y Dwayne Johnson se roban los momentos más grandes, Tyrese Gibson y Ludacris se roban las risas y los fuertes papeles femeninos también tienen constancia con la vuelta de Michelle Rodríguez, la incorporación de Gina Carano y la rudeza carismática que vuelve a dar Gal Gadot. Igual, mi mayor interés se vio volcado en Paul Walker. Aquel que empezó como protagonista de este serie, parece haber sido un poco eclipsado después de tantas secuelas, y en realidad me hubiera gustado ver algo más de él en esta oportunidad y no solo unas intransigentes escenas que tiene por sí solo, las cuales no llegan a ningún lado ni tampoco tienen mayor propósito. Entre tanta exageración, Brian O’Conner es el personaje con los pies más plantados en la tierra, y si bien sus aportes no siempre son los más sensatos o inteligentes, es el mejor contraste para todo lo que pasa alrededor. Por primera vez tras cinco películas, me sentí apoyándolo más que antes, además, por más que disfrute mucho de las alocadas hazañas en pantalla, él es el único que, más o menos, cumple con las leyes de gravedad a la hora de encender motores.

La ironía de seguir viendo esas palabras advirtiéndonos que no intentemos este tipo de piruetas por nuestra cuenta es el punto final dentro del cometido que ahora se plantea esta colección de películas. La realidad se fue por la ventana pero la efectividad que esta franquicia tiene como referente de acción sigue su rumbo, a medida que termina de coronarse como algo para tener siempre en cuenta a la hora de pasar uno de los mejores ratos con el cerebro desconectado. El acelerador fue pisado hasta el fondo, no hay preocupaciones acerca de chocar con la exageración, y cómicamente, es la primera vez que el nombre es acertado. Esto es rápido y furioso.

3 comentarios:

  1. hola, te escribo desde Perú y comparto tu opinión respecto a la película, siento que la esencia, acción y demás ingredientes se han recuperado. Me parece espectacular este film y considero que la continua adición de nuevos personajes (actores conocidos), paralelamente de la reincorporación de los viejos (braga, letty) seguirá haciendo que esta historia nunca acabe; pero discrepo en la conexión de las historias, si bien es cierto que buscan un nexo entre todas las películas, percibo que con final de ff6 le quita autoridad y veracidad a ff3, ya que se muestra los momentos de la muerte de hank( los cuales son recordados claramente en la persecución en tokio, y al ver bajar a satham me desilusionó notablemente, no por la participación de este nuevo personaje porque es un gran actor, sino por la distorsión de la historia original. Espero que ff7 nos sorprenda como lo sigue haciendo.
    Saludos desde Perú
    Jean Franco Rosales

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    1. Lo que no me molesta son los vagos argumentos que eligieron para traer de vuelta algunos personajes o historias pasadas, pero coincido con lo que decís, es mas lo mencione cuando hice un ranking de las 6 películas. Lo que mas molesta de todo esto es que cambien FF3, dado que de las 4 primeras es mi favorita. Como dije allí, solo dejaría pasar que cambiaran mas su historia para unir al protagonista de FF3 a las nuevas entregas.

      Podes ver ese ranking aca:

      http://cineenuruguay.blogspot.com/2013/05/de-mejor-peor-la-saga-de-rapido-y.html

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  2. La irrealidad de muchas escenas es impresionante, y el final con un avión que recorre una pista de aterrizaje de 70 kilómetros de largo es absurdo. Se perdió la esencia de la primera entrega por completo.

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