30 de abril de 2013

CRÍTICA | IRON MAN 3 (2013)

Robert Downey Jr. en Iron Man 3
Traer a Iron Man a la pantalla grande revoluciono el cine que Marvel había presentado hasta el 2008, y con 5 años arriba, su tercera presentación vuelve a dar una sensación similar, abriendo nuevas cuestiones acerca del hombre detrás de la armadura, y dando una razón para seguir interesado en el futuro del universo cinemático de la mítica empresa de comics.

Pensando en sus predecesoras, y también en “Los Vengadores”, “Iron Man 3” plantea tocar y cerrar el círculo de esos tres capítulos protagonizados por el hombre de hierro, y para esto, se ve obligada a visitar su pasado. Entonces, pasando un prólogo ubicado en 1999, nos reencontramos con Tony Stark (Robert Downey Jr.) tras los eventos ocurridos en “Los Vengadores”. Experimentando ataques de pánico e insomnio, Stark ocupa los días en su taller, haciendo todo lo posible para mejorar sus múltiples armaduras, en busca de estar preparado para las posibles amenazas que escapan a su conocimiento, tras exponerse a los ataques en Nueva York.

Pasando mucho tiempo desconectado del mundo, Tony por fin vuelve a mostrar interés cuando uno de los atentados provocados por el notorio terrorista conocido como “El Mandarín” (Ben Kingsley), lo involucra emocionalmente. Sin embargo, justo cuando está listo para volver a ponerse su armadura, ahora más dorada que roja, tanto El Mandarín como otros demonios de su pasado no se quedan de brazos cruzados, hundiéndolo lo más profundamente posible, tanto literal como figurativamente, tal como hicieron “Skyfall” y “El Caballero de la Noche Asciende” con sus respectivos protagonistas.

Por lo general, Robert Downey Jr. acapara la luz principal del escenario cuando se trata del héroe mecánico de Marvel, pero, tal como Jon Favreau recibió su cantidad justa de aplausos por darnos esa primera entrega, Shane Black merece ese mismo trato en este momento. Volviendo un poco más a las raíces del personaje y robando mucho del tono en “The Avengers”, Black consigue unir los elementos justos en medidas aún más acertadas. Es cierto que “Iron Man 3” marca su regreso a la dirección desde “Kiss Kiss Bang Bang”, y llegare a ese punto eventualmente, pero el mayor fuerte de Black siguen siendo sus palabras. Sus diálogos agiles e ingeniosos pegan con un personaje como el de Stark, pero ellos están hechos para ser leídos por Downey, quien sube su actitud Iron Man a un 100% y no pierde ninguno de sus momentos para brillar. Algo crucial dado que la película esta específicamente centrada en Stark y no en su alter ego, aunque el núcleo sí es el mismo, Tony Stark es Iron Man.

Obviamente fue algo tratado en sus predecesoras, pero “Iron Man 3” logra exitosamente traer de vuelta esa cuestión entre el hombre y la armadura, aunque en esta oportunidad, uno puede sentir que el protagonista acaba por aceptar uno de esos caminos. Con esta decisión, la cinta logra la unión de ambos, trayendo en consecuencia lo más inesperado de todo, el cierre de un círculo para Tony Stark. No hay que malinterpretar lo que digo, y no daré más detalles, pero la película es un clarísimo cierre a una trilogía. El personaje necesitaba encontrar esa paz, y sumándole un capitulo extra con la aparición de Iron Man en “Los Vengadores”, por fin podemos ver que todo lo que ha vivido ha significado algo, y por más que no sea un final absoluto, si es una conclusión a esta específica y extensa historia. Además, vale la pena agregar que si está conectada con la reunión de superhéroes del 2012, dado que la reconoce y aprovecha sus consecuencias, pero se queda específicamente como parte de la trilogía y no se deja contaminar de más por elementos de “Avengers”, como le ocurrió a la secuela de Favreau.

Todo esto comenzó con el hecho de querer transportar los conectados universos que solo los comics tienen, pero Iron Man siempre fue una historia más pegada a la realidad, basándose en ciencia, tecnología y terrorismo, y no tanto en las páginas de una revista. La tercera entrega también oprime ese cambio al ser la que más sabe vivir dentro de una historieta. Con todos los personajes consientes de amenazas que sobrepasan su lógica, la historia se aleja un poco más del mundo real, esto no es decir que va directamente detrás de viajes intergalácticos y otros planetas como se hizo en algo como “Thor”, pero si crea un trama sobre ciencia ficción con muchas menos argumentaciones, y con villanos que, sin usar magia, tienen esos efectos extremadamente irreales.

Habiendo pasado unos 8 años desde la última vez que dirigió, y entrando en una franquicia masiva, Black hace parecer que ha estado haciendo esto durante todo ese tiempo. Su acción es bastante impresionante con unas cuantas escenas explosivas y un buen control de efectos visuales. La mayoría son variadas y sí ayudan a agilizar los 130 minutos, aunque en ese aspecto, su humor visual también está a la orden del día. Ejecutando todos los chistes visuales con éxito, es probable que haya tomado prestado un poco del humor de Joss Whedon, pero lo hace suyo, cumpliendo la difícil tarea de hacer graciosos unos cuantos golpes y otras tonterías del estilo. En adición a todo esto, además de sacar más oro de Downey Jr. hay que poner énfasis en el buen trabajo que consigue de un Guy Pearce bien elegido y un Ben Kingsley totalmente genial. Sin embargo, no puede hacer algo con todos, al desperdiciar el encanto de Rebbeca Hall con un personaje elemental pero vacío, que realmente no llega a ningún lado.

Lo que tenemos acá es el inicio de otra historia a gran escala, que se unirá a las del resto de los héroes, pero la cinta demuestra que lo más importante no es el futuro, sino el presente, centrándose y entendiendo a su protagonista y su camino hasta este punto, el cual, ahora podría detenerse sin dejar un vacío. Y si eso no fuera suficiente, “Iron Man 3” sigue siendo entretenida, graciosa, emocionalmente satisfactoria y forma parte de lo mejor que Marvel ha puesto en la pantalla grande.

2 comentarios:

  1. Comparto que es entretenida, pero en mi opinión el humor por momentos pareció forzado y no me gustó para nada como trataron al Mandarín. Es como hacer del Joker en Batman un simple payaso.

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    1. No quise mencionar mucho al Mandarin por miedo a revelar demasiado sobre su personaje, pero disfrute lo que hicieron con él al introducir algo inesperado que dentro del tono funciona. Ahora, es un camino que puede arruinar la experiencia de algún que otro espectador y especialmente de los más adoradores del comic. Si bien disfruté lo que hicieron, entiendo tu reacción, he escuchado de todo acerca de ese punto.

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