24 de febrero de 2013

CRITICA | FUERZA ANTIGÁNGSTER (2013)

Ryan Gosling y Josh Brolin en Fuerza Antigángster
Uno puede percibir en sus primeros diez minutos que “Gangster Squad” va a lo que va con su  estilo sobre sustancia ubicado en el ocaso del 50. Sin embargo, ese estilo es suficiente como para mantener la atención y no desechar lo que, dentro de todo, no aspira a más de lo que es y funciona como tal.

Tomando los giros y elementos de un clásico film noir, el objetivo de “Fuerza Antigangster” no hace más que trazar una línea recta con tanta acción como diálogos corrientes a medida que nos introducimos en Los Angeles de 1949, reinada por el temerario y nefasto mafioso Mickey Cohen (Sean Penn). Debido a las olas de crimen que sufre la ciudad y el control que Cohen tiene sobre los políticos y los policías, el jefe de policía, Bill Parker (Nick Nolte) convoca al sargento John O’Mara (Josh Brollin) para formar un escuadrón de agentes que trabajen fuera de la ley. Junto al sargento Jerry Wooters (Ryan Gosling), y otros cuatro policías, este escuadrón antigangster empieza a limpiar la ciudad para acabar con Cohen.

Claramente solo basada en la historia real, “Squad” corre más por el tiro de la acción, que de thriller histórico en los 40. Entonces, tocando lo trillado, uno no puede pretender que se diferencie de una versión más floja de algo como “Los Intocables”, y si uno no espera más, el resultado cumple. Ademas, con Ruben Fleischer (Zombieland, 30 Minutos o Menos) al mando, el estilo y el esporádico humor la ponen unos pasos al costado del resto.

Si bien mis problemas con el argumento son casi nulos, el cliché que maneja es difícil de pasar desapercibido, no solo con el género, sino como película en general. Uno puede asumir desde las introducciones de cada uno, que personaje morirá o se salvara, no estando mal ejecutado, pero si mal originado desde los trillados arcos con los que carga cada uno. El mayor conflicto está en el hecho de que la mayoría son demasiado superficiales o solo se definen por su habilidad, dado que claramente, cada integrante dentro del equipo debe ser profesional en un área determinada.

El Mickey Cohen de Sean Penn es digno de mencionar a pesar de su muy exagerada actitud, pero con diálogos que van entre muy malos y tan malos que son buenos, su personaje es memorable e intencionalmente muy odioso. El escuadrón en sí chorrea de talento con Josh Brolin y Ryan Gosling al mando, el primero como el hombre de acción que juega siempre con la ley bajo el brazo, y el segundo con su carisma y actitud que va entre seria y simpática, son queribles para llevar el film.

Hay química en el resto del grupo que Gosling y Brolin encabezan, con los siempre solidos Anthony Mackie, Robert Patrick, Michael Peña y Giovanni Ribisi, pero esa camaradería que se forma entre los seis no tiene suficiente tiempo en pantalla y se beneficiaria de algo más que de un divertido montaje y algunos trabajos juntos. No es que no crea en su amistad pasada la hora, pero al asunto le hubieran servido unos minutos más. Ahora, hablando de algo forzado, el romance entre Wooters y Grace (Emma Stone), la novia de Cohen, si tiene muchas salidas y promesas durante la cinta, pero con la relación entre O’Mara y su esposa, la amistad entre el personaje de Patrick y el de Peña, la familia del oficial interpretado por Ribisi y otras, lo primero queda un poco de lado para ser un punto principal. El personaje de Stone es central especialmente para ese propósito, pero a medida que avanzamos eso se va apagando y Stone queda flotando en el medio de todo.

Debido al terrible incidente ocurrido en Aurora, Colorado el año pasado, una secuencia completa de la película tuvo que ser eliminada dado que recordaba demasiado a esa tragedia, al poner a un grupo de gangsters irrumpiendo y disparando en una sala de cine. Esta secuencia tuvo que ser remplazada por otra completamente diferente en el producto final, y a decir verdad, se hizo un excelente trabajo para no dejar evidencia de que alguna vez existieron tales escenas. Para aquellos que no saben cuál es esta secuencia, preferiría no mencionarla, dado que ni siquiera se nota que fue filmada meses después. De hecho, es un gran logro, dado que cuando me entere de esto, creí que se notaría a simple vista.

Los tiroteos entre gangsters son de lo mejor con ese estilo y violencia, dado que no solo son escenas bien ejecutadas, también son demasiado divertidas, si uno aprecia el género. La banda sonora que las acompaña no hace milagros, pero si pone las cosas un poco más épicas con momentos que recuerdan al Hanz Zimmer de ahora con esos fuertes bocinazos que aparecen por doquier hoy en día. Estas escenas hacen todo más llevadero cuando la película pierde un poco su ritmo pasada la mitad, pero por suerte, la misma logra encontrarse una vez más, con una buena conclusión.

La saga de crimen introducida en “Fuerza Antigangster” está alejada de esa historia real en la que se inspira, o al menos eso asumo. No hace nada nuevo por el género, pero con un inesperado humor y un extra de acción gangster, uno cae en lo que se trata de un cansado pero entretenido pasatiempo.

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