23 de enero de 2013

CRITICA | MÁTALOS SUAVEMENTE (2012)

Brad Pitt en Mátalos Suavemente
Andrew Dominik dio en el clavo con la excelente pero olvidada “El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford”, y luego de 5 años de silencio, el director y guionista vuelve a unirse a Brad Pitt para entregar un thriller sustancioso, al servir no solo como una buena muestra de cine, sino como una crítica al gobierno estadounidense y su economía, ubicándose durante el amanecer de la crisis económica en Norteamérica.

Basada en la novela de George V. Higgins, “Cognas Trade”, este es un episodio de mafias moderno, que con simpleza y un poco de insistencia deja su mensaje más que claro, lo que se nota con solo abrirse en fragmentos de un discurso de Barack Obama. Sus 20 minutos iniciales son bastante convencionales en cuanto a argumentos, pero la ejecución, esa es otra historia. El argumento se centra en un par de tontos sin escrúpulos, que roban un juego privado de poker de las mafias para su beneficio y el de un tercero afuera de la operación.

El problema para estos ladrones de poca monta, es que el robo desata el llamado de Jackie Cogan (Brad Pitt), la solución para los problemas de la mafia, un asesino con ingenio y más fiel que nadie a sus principios. En ese momento, las conversaciones de Cogan con un representante de estas mafias (Richard Jenkins) serán el detonador para que Jackie comience a resolver y a controlar la situación tras el robo a ese juego privado.

Con mucho que decir sobre el estado actual de los Estados Unidos, “Mátalos Suavemente” no se limita a la crítica. La misma esta tan bien cuidada como thriller artístico, por ponerlo de alguna forma, que en cuanto la misma toma las riendas, no hay forma de despegarse de la pantalla, la cual se llena con grandes imágenes y comentarios únicos.

A pesar de que originalmente fue titulada “Cogan’s Trade” (La transacción de Cogan), en honor a la obra literaria en la que se basa, es cierto que el personaje de Pitt, Jackie Cogan no aparece en escena hasta el segundo cuarto de hora, pero cuando lo hace, Pitt es pura dinamita. Cogan es un personaje sereno y solitario, pero la forma en que está escrito es tan fascinante, que la misma cautiva con cada palabra que suelta, y si bien es posible que no lo sea, siempre se mantiene como el hombre más sensato e inteligente de la habitación. Junto a Pitt, James Gandolfini es un personaje metafórico del ciudadano dedicado que ha perdido el interés y Gandolfini suelta sus largos diálogos con mucha calidad. Mientras tanto, Ray Liotta está bien, aunque lo único que consigue es que de verdad le hagan daño durante toda la película y por último, Scoot McNairy (Argo), como uno de los ladrones, quien es genial con sus constantes caras de desesperación, miedo y paranoia.

El título “Mátalos Suavemente” es mucho más significativo y efectivo que el anterior, y no hace falta buscarle mucho un significado, teniendo en cuenta de lo que realmente trata el nuevo film de Dominik. Adaptándose a estos tiempos, ese cambio era obvio, pero “Killing Them Softly” acabo con uno los mejores títulos del año pasado, uno entendible solo junto a su cara de crítica.

La belleza visual se encuentra por doquier, y eso que es un film que se caracteriza por tonos oscuros y húmedos. Tal como lo hizo con “Jesse James”, Andrew Dominik introduce otro bello y limpio film, solo que de una naturaleza diferente. Un par de escenas resaltan dentro de las tomas simples, que van desde la visión de un hombre cegado por las drogas, hasta dos escenas absolutamente brutales bajo la lluvia, que están filmadas con gran profesionalismo, y de las cuales uno casi puede notar con claridad cada una de las gotas mientras caen sobre autos, chaquetas y calles.

La secuencia más memorable tiene un extenso efecto visual en slow-motion, a media que un personaje descarga su arma bajo la lluvia, y si bien no pega mucho con el resto, el efecto se siente lo suficientemente real como para marcar la escena como la más memorable de la película, si no fuera por los últimos dos minutos, que, sin arruinar su final, guardan uno de los mejores diálogos del 2012.

La metáfora que “Killing Them Softly” intenta introducir es más clara que el agua al verla concluir, y de alguna manera, sin pensar en lo repetitiva que la misma se torna, es efectiva, y sí tiene algo que decir. Para aquellos que piensen que el mensaje se pierde luego de golpearte con él durante un largo rato, creo que la idea es que todos lo tengan en cuenta, dado que es el primer punto que se plantea, y es el que quiere que te lleves contigo a medida que las excelentes líneas finales te toman por sorpresa y te dejan paralizado, con una conclusión muy memorable.

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