29 de enero de 2013

CRITICA | EL ÚLTIMO DESAFÍO (2013)

Forest Withaker y Arnold Schwarzenegger en El Último Desafió
Este es el momento tan esperado por muchos que marca oficialmente el regreso de Arnold Schwarzenegger a la pantalla grande como protagonista, y como primer paso, no estoy tan impresionado.

La idea que “El Último Desafío” plantea es simple y aprovechable en un corto de 40 minutos, pero dentro un largometraje protagonizado por Schwarzenegger de unos 100 minutos, la cosa cambia drásticamente. Todo se torna a Gabriel Cortéz (Eduardo Noriega), un prisionero condenado a muerte que va a ser transportado fuera de Las Vegas por un convoy del FBI. No pasa mucho tiempo para que este se vuelva un prófugo de la justicia, al realizar un enorme escape, que concluirá en cruzar la frontera con México en un auto increíblemente veloz.

Con un gigante equipo a su disposición, no hay nada que se meta en el camino de Cortéz, excepto una pequeña ciudad llamada Summerton, la cual no presentaría ningún problema, si no fuera por su sheriff, Roy Owens (Arnold Schwarzenegger). Con gran respeto por la justicia, el veterano sheriff no descansara hasta ver a este notorio criminal bajo rejas, mientras intente cruzar su pueblo.

No es algo tan cotidiano ver en el simple título, el climax e único punto importante de una película, y ese es el mayor problema. “The Last Stand” tiene como argumento principal esa batalla entre Schwarzenegger y el enrome equipo de Cortez, y tal como lo dice el título, “El Último Desafío”, todo eso llega a al final, pero, ¿Y antes de eso?

Se ve claramente como intentan rellenar de tonterías y alargados momentos, un película que desde el comienzo no tiene claro que hacer antes de llegar a ese entretenido pero ni tan reconfortante final. Para tratarse de acción, la misma está bien tratada, pero hay que tener en cuenta lo que tarda en llegar la misma, dado que nos pasamos la misma cantidad de tiempo viendo a un desperdiciado Forest Withaker manejando una operación excesiva e inútil del FBI, que viendo a Schwarzenegger en su día libre y al villano sobre un auto balbuceando malignamente, lo que después de la media hora se vuelve desesperante.

“El Último Desafío” es lastimada a nivel argumental, pero lo que más molesta es ver como alguien talentoso como Kim Jee-Woon (I Saw the Devil) es consumido por un guion disparejo y por momentos hasta gracioso, aunque no gracias a su humor, sino por frases como “Traigan el arma grande”, refiriéndose a una bazooka. Aun con todo, Jee-Woon no es el típico director y hay momentos mejor ejecutados que en otras corrientes escenas de acción, pero el resultado no es nada que sea tan diferente como para salir del montón.

Como regreso del viejo y querido Arnold, admito que cuando las cosas toman energía y Schwarzenegger entra en juego, es divertido volver a verlo, lanzando alguna que otra frase exagerada como “Soy el sheriff”, o escucharlo decir que se siente viejo tras volar a través de una puerta de vidrio. Todo eso agrega a la diversión y a la falta de seriedad, que la película necesita, pero como decía antes, esto ocurre durante la última media hora.

Podría ver a cualquier fanático de Schwarzenegger pasándola más que bien y llevándose una sonrisa a media que los créditos corren, pero no sería una sensación ni la mitad efectiva como la que logro dar la excesiva y poco seria “The Expendables 2”, la cual solo contaba con 10 minutos de un Arnold mucho más entretenido, aunque eso va por contextos, así que lo dejo pasar. El hecho que sí importa es entender que para crear una película del estilo Schwarzenegger, hay que tenerlo durante la mayoría de la duración, no solo durante una hora, para que realmente haga algo cuando uno comienza a perder interés. Con Schwarzenegger, casi todo solía ser icónico, pero “El Último Desafío” es solo olvidable.

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