18 de diciembre de 2012

CRITICA | EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO (2012)


Uno tiene que aclarar teniendo en cuenta de lo que está hablando. No, no vi "El Hobbit" en 48 fotogramas por segundo, ni tampoco leí la obra en la que se basa esta primera parte de la trilogía. La única relación que puedo encontrar, es el hecho de que considero la trilogía de "El Señor de los Anillos" una de las mejores,  cinematográficamente hablando. Un sentimiento que muchos comparten claramente. Por lo tanto, sin muchos de los argumentos que han causado problemas con el nuevo trabajo de Peter Jackson, abordó el film de la forma más simple, pero quizá más correcta posible.

El primer error que uno puede cometer al acercarse a "El Hobbit: Un Viaje Inesperado" es que la misma no es "El Señor de los Anillos", no necesariamente en temas de calidad, que tampoco, sino por la simple naturaleza de su historia. Incluso con sus 166 minutos de duración, "El Hobbit" es mucho más simple que su eventual continuación. Mientras que el primer viaje que tuvimos a la tierra media nos puso en una de las hazañas más peligrosas y llena de presiones, la segunda vez, aunque en realidad primera, el peligro está más que presente, pero la fuerza única y las posibles consecuencias de un destino devastador se ven un poco lejos.

Comenzando unas horas antes del inicio de “La Comunidad del Anillo”, Bilbo Bolson introduce el libro que escribirá durante su viaje posterior a su cumpleaños 111, en el que le narra a Frodo su mayor aventura. 60 años antes, conocemos a un Bilbo mucho más joven, un hobbit con una vida tranquila y hogareña, de costumbres simples y tranquilidad. Una tarde soleada, delante de él, se presenta Gandalf. A penas un conocido pasajero para Bilbo, Gandalf le ofrece involucrarse en una aventura, pero como es la vida de Bilbo, este se rehúsa.

Como es de esperarse, Gandalf no se da por vencido, por lo que envía al resto de sus compañeros a visitar al hobbit. De la nada, Biblo tiene en su hogar a 13 enanos cenando y creando alboroto, y es cuando todos, incluido Gandalf, están reunidos, que Biblo por fin conoce el objetivo de la misión que llevaran a cabo sus invitados, recuperar Erebor y su reino del temible dragón que lo tomo, Smaug. Bilbo Bolson se une a la compañía como un ladrón, ya que puede pasar desapercibido, y emprende un viaje que lo cambiara para siempre.

Como todos estarán enterados, “El Hobbit: Un Viaje Inesperado” es la primera parte de tres, pero por si sola no cuenta como una película por así decirlo, es estrictamente un tercio de una historia, así que analizándola de tal forma, no hay muchas cosas tan relevantes que ocurran en este primer episodio, mucho es absolutamente entretenido, pero el fragmento tiene tan poco para expandir en términos argumentales, que muchas cosas acaban siendo extendidas, lo cual a veces resulta y otras no tanto.

El regreso de Peter Jackson a la tierra media si carga con toda la belleza que introdujo en sus primeros viajes. La calidad de imagen, los escenarios y el maquillaje son únicos, y con tal producción, “El Hobbit” automáticamente se separa de todas las demás fantasías que andan rondando los cines, bueno, por eso y por una proporción épica que solo las adaptaciones de Tolkien han sabido traer a la mesa. Lo cierto es que su gran comparación con la otra trilogía de Jackson es que el tono heroico de sus personajes y sus hazañas sigue más vivo que nunca a la hora de ver “Un Viaje Inesperado”. La variedad de personajes en la campaña no está a la orden del día y la mayoría de los enanos son leves secundarios cómicos, pero cuando las batallas rompen en escena, cada uno es un personaje tan heroico como cualquier otro, especialmente con esa tonada que los acompaña cada vez que empiezan a pelear.

A pesar de mantener ese mencionado encanto visual que la tierra media siempre ha tenido, en esta oportunidad hay demasiado arreglo digital por así decirlo. Los paisajes son hermosos, las criaturas estan detalladas, pero prácticamente todo eso lleva a uno a preguntarse si algo de lo que estamos viendo fue realmente filmado en locación. Obviamente, hay mucho filmado en Nueva Zelanda, pero hay momentos en que eso es cuestionable.

Hay al menos unas dos horas de buen material en el resultado final, aunque el resto se siente como una extensión de todo lo demas, una extensión que solo acaba por perder la agilidad que el film toma pasada la primera mitad. No suelo tener problemas con una duración extensa, es más, mientras uno tenga qué contar, no habrá problema, pero hay que tener algo para decir. Con la enorme silueta de “El Señor de los Anillos” sobre esta adaptación y la desesperada idea de convertir esta historia en una trilogía, el film sale perdiendo  ya que hay una clara obligación de entregar una película tan larga como “La Comunidad del Anillo”, y eso que ni siquiera lograron eso. Hasta ellos mismos se habrán dado cuenta de lo innecesarias que estaban quedando algunas escenas.

La tierra media siempre se caracterizó de tener un indicado elenco, y al respecto, “El Hobbit” no es diferente. El regreso de Ian McKellen al rol de Gandalf es más que bienvenido, así como lo son las apariciones de Hugo Weaving, Christopher Lee y Cate Blanchett en sus respectivos roles. Pero dado que el veterano que uno debe destacar es Andy Serkis en el rol del digital Gollum, prefiero destacar a los nuevos en la franquicia. Martin Freeman puede estar orgulloso de dar vida a otro personaje mítico en ficción luego de ser un excelente Watson para “Sherlock” y un divertido Arthur Dent en “Guía del viajero intergaláctico”.  Freeman es un Bilbo Bolson genial, que es mucho interesante como personaje que Frodo en su momento, Bilbo realmente es dueño de su propia historia, incluso si comparte el protagonismo con dos personajes más. Siendo uno de esos dos Gandalf, mi otra mención es para Richard Armitage como el heroico enano, Thorin. Siendo el personaje más desarrollado durante la película, Armitage tiene mucho que hacer y su personaje acaba siendo uno de los más interesantes, incluso si lo heroico se acaba exagerando un poco.

Tal como ocurre en la película, me siento obligado a mencionar el momento más alto de la cinta, que llega al nivel impuesto por el anterior trabajo de Jackson. La corta pero efectiva aparición de Gollum es majestuosa tanto por la siempre talentosa interpretación de Andy Serkis, como por el genial intercambio de acertijos que él y Freeman comparten. Es una combinación de escenas que funciona y que demuestra que todo podría ser un poco mejor.

Como lo hizo anteriormente, Howard Shore compone la música para acompañar la aventura, y una vez más la música es un punto fuerte. Como es de esperarse, algunos de las tonadas clásicas de “El Señor de los Anillos” están presentes, pero casi todo lo demás es diferente, aunque sigue la estructura épica de su anterior banda sonora. La clásica tonada épica fue remplazada por otra que sigue a un canto que los enanos cantan temprano en la historia, y que es otro de esos momentos emotivos y realmente efectivos.

Con todo dicho, la primera parte de “El Hobbit” termina como una experiencia positiva, por ser un entretenimiento efectivo y lleno de talento, pero con el potencial que hemos visto en la tierra media, uno tiende a esperar un poco más. “Un Viaje Inesperado” lidia con la búsqueda de ritmo, pero una vez que lo encuentra, no lo suelta y mejora continuamente, dejándolo a uno con ganas de más, a medida que llega la conclusión. Personalmente prefiero un inicio flojo y una buena conclusión, y sí, me tienen más que enganchado para continuar esta aventura, pero con lo desequilibrada calidad que tiene este episodio, “La Desolación de Smaug” debe pegar fuerte y retomar su ritmo. Solo así podre perdonar algunos problemas aquí presentes, juzgándolos como parte de un todo.

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