4 de noviembre de 2012

CRITICA | SKYFALL (2012)


Emocionante, moderna, intensa, nostálgica y clásica. Esto define a “Skyfall”, la película más reciente de James Bond, quien tras 50 años en el cine, deja bastante claro que los regresos le sientan más que bien. Precisamente, cuatro años desde su última misión, Sam Mendes y un talentoso equipo le dan más vida a esta franquicia y entregan el mejor regalo tras cumplir esas mencionadas cinco décadas, una de las mejores aventuras que 007 ha vivido, por no decir la mejor.

A diferencia de “Quantum of Solace” en 2008, y como normalmente lo hacen las películas de Bond, “Skyfall” se ubica después de su predecesora pero sin ninguna especificación de cuánto tiempo ha pasado desde que 007 busco venganza por la muerte de su amor. Tras la pista de un disco duro con información vital para el MI6, Bond (Daniel Craig) es herido en combate por su propia compañera, Eve (Naomie Harris), quien aprieta el gatillo intentando apuntar al culpable de robar el disco. James cae en un rio tras el impacto de la bala y mientras presenciamos la seudo-muerte del espía, la canción de Adele comienza a sonar junto a la tradicional introducción, la cual llena la pantalla de un azul oscuro y define el tono que reinara el resto de esta historia.

Tres meses después de este accidente, Bond deja el exilio en el que se encuentra después de presenciar un ataque terrorista a la central del MI6, reportándose a la mujer que aprobó el disparo que casi le quita la vida, M, interpretada mejor que nunca por Judi Dench. De nuevo en el caso que abandono tras su última misión y recuperándose de su largo tiempo fuera del servicio secreto, las figuras del pasado de 007 y M se revelan, y su relación es puesta a prueba como nunca antes.

Desde “Casino Royale” (2006), los sentimientos y la base de la personalidad de James Bond fueron el principal foco de sus misiones, y “Skyfall” eleva ese concepto al máximo. Esta nueva entrega podría fácilmente ser tomada como la conclusión a una trilogía, la cual inicio con ese mismo film dirigido por Martin Campbell. Bond comenzó a convertirse en el espía que todos conocemos durante dos películas y si bien creímos que esa precuela había terminado, es “Skyfall” la que cierra ese círculo y establece al verdadero y mítico 007.

Teniendo en cuenta las claves de su éxito, el pasado es la clave principal de “Skyfall”. Desde el argumento, que juega con el pasado de James y de M, hasta todos los guiños a los pasados films de Bond, la película es muy nostálgica. Las dos últimas entregas habían desechado todos los aparatos especiales que caracterizaban al espía britanico, y si, dentro del realismo de esas dos, no funcionaban, sin embargo, “Skyfall” se da el lujo de introducir esos elementos antiguos. No solo los combina dentro del realismo, sino que reconoce que todos ellos alguna vez existieron, solo que pasaron de moda. Es un mundo diferente y por lo tanto necesitamos un James Bond diferente, pero eso no quita el hecho de que la naturaleza de sus historias no pueda estar presente, y el film demuestra exactamente eso.

Sam Mendes se encarga de ordenar todo el talento que “Skyfall” trae consigo y realmente orquesta con belleza este film. Con ayuda de su colaborador en “Solo un Sueño”, Roger Deakins, cada fotograma esta cuidado y se ve totalmente reluciente. Ambos juegan de tal manera con las sombras y las siluetas durante todo el correr de la película que acaban por crear algo que realmente no he visto muchas veces. En concreto, una pelea en lo alto de un edificio sorprende al jugar con las luces de fuera, logrando que las siluetas de cada persona sean lo único visible. Es visualmente sin igual, incluso durando unos 20 segundos.

Como fan de Bond, Mendes supo cómo acomodar lo antiguo con lo nuevo sin perder el toque moderno, especialmente con dos episodios, uno en Shangai y el otro en Escocia. Ambos son igual de bellos, pero muy diferentes el uno del otro, marcando el contraste entre lo nuevo y lo viejo. A su vez otro fuerte del director fue el tono, ya que como bien hemos visto, las películas de James Bond han ido cambiando de tono con cada entrega, desechando y cambiando ideas con cada una. En este caso, Mendes, apoyado por un fuerte guion, combina todos los Bonds hasta ahora, y crea el balance tan perfecto como único que agrega ese distintivo humor de 007, sin caer en la tontería.

Con un título elegante, “Skyfall” cuenta mucho más de lo que uno esperaría, y la revelación que encierra ese título es inesperada y de varios significados. Acompañado por la canción principal, el mismo explica cómo debemos enfrentarnos a las sombras de nuestro pasado para poder avanzar, y la única forma de que M y Bond continúen es acabando con cada una de ellas. Es la historia más profunda para 007.

El carisma y la dureza de Daniel Craig siguen siendo tan eficientes como lo fueron la primera vez, y “Skyfall” acaba de convencerme de que Craig es el mejor 007, ya que su persona toma lo mejor de cada uno de los Bonds que han pasado por la pantalla grande. Por supuesto, lo mejor de Craig se encuentra con el gran trabajo de Dench como M, personaje que completa su camino al igual que lo hace el protagonista, y que es esencial en esta ocasión. Cerrando este círculo, Javier Bardem inyecta mucha vida a Silva, un villano que a diferencia de los de siempre, tiene más importancia, y su sola presentación por un largo pasillo es de por si genial y da lugar a un muy memorable adversario para el espía inglés.

James Bond acaba su transformación en el 007 que conocemos y amamos, y por fin se le da la profundidad que el personaje siempre necesito y nunca tuvo. Si bien sirve como entretenimiento de enrome calidad, “Skyfall” tiene mucho más que ofrecer a nivel emocional, y entrega un obsequio único para los fanáticos del espía. James Bond por fin completa su resurrección.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Me olvide de mencionarlo, pero me encanto lo que hicieron con Q. Lo cambiaron a un personaje más importante y útil, con su propia personalidad y algo más que un par de chistes. Ben Whishaw da una buena interpretación y tengo muchas ganas de ver que hacen con él en la próxima.

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