21 de septiembre de 2012

CRITICA: RESIDENT EVIL: LA VENGANZA


Hay pocas franquicias que logren caer cada vez más bajo con cada uno de sus films, pero la saga de “Resident Evil” no solo ha conseguido eso durante los años, ésta ha tocado el fondo tan fuerte que acabo saliendo por el otro lado. La combinación de absolutamente todo argumento y personaje posible, ya sea del videojuego o de las demás películas, resulto en algo tan ridículo y estúpido que uno no puede ni enojarse ante la terrible mezcla que es “Resident Evil: La Venganza”.

Intentando conectar lo que vagamente recuerdo de un ya de por si vago y confuso argumento, la quinta entrega en la franquicia continua exactamente donde culmino su predecesora. Nuestros protagonistas son atacados por un enrome ejercito de Umbrella y este acaba con todos los sobrevivientes presentes. Curiosamente, no solo presenciamos esto de la forma convencional, sino que también en reversa y slow-motion, ¿Porque?, porque se veía cool, supongo. Esto da la pauta a lo que sigue.

A partir de acá, Alice (Milla Jovovich) despierta en una instalación subterránea de Umbrella que simula los efectos del virus T en distintas ciudades también simuladas. Mientras ella intenta escapar, un equipo comienza una misión de rescate para salvarla y poder destruir este establecimiento, pero hay un problema, ellos deciden destruirla con una bomba de tiempo. Que conveniente.

Para aclarar un poco mejor todo, el film trata de crear una “historia” para cubrir el simple hecho de que el objetivo presente es el de separar esta instalación en “niveles” y poner un desafío distinto en cada uno, tan simple como un videojuego cualquiera. Aunque hay que ser justos, a todo eso hay que agregarle clones, regresos de personajes muertos, criaturas sin sentido y más de un millón de preguntas sin responder, y lo simple se vuelve completamente incoherente.

No me molesta la diversión hueca, pero hay una diferencia entre está y la falta total de ingenio o esfuerzo. Es más, puedo disfrutar de algo muy malo porque sabe que es estúpido, pero cuando un zomibe ruso maneja una moto y otro dispara una bazooka, y nada de eso me hace sonreír es que algo va muy mal. Digo, sin señalar los aspectos técnicos, que son relativamente buenos, y  si no cuento el terrible guion y las malas actuaciones, ¿Qué me queda? Un par de escenas de acción que no son realmente emocionantes y salvo una tampoco están bien planeadas.

Empieza en lo más bajo posible con esa terrible introducción y la misma dicta todo el resto. La última quinta parte de la cinta es interesante, y cuando algo genial podría comenzar, ¿Qué nos dan? Créditos. Perfecto, ahora tengo que esperar dos años más para ver algo más interesante, que probablemente me decepcione cuando lo vea, porque es lo único que ha hecho esta saga desde su primer día, decepcionar e ilusionar con más de lo que es capaz de hacer.

La pregunta es, ¿Porque he aguantado esto cuatro veces antes? Por todas las razones equivocadas claramente. Las predecesoras son tan malas como está, pero al menos mantuvieron mi interés  con su acción, efectos y mediocres guiones, pero esta vez no fui capaz de soportarlo, fue demasiado, y me lleva a pensar que si ninguno de los involucrados tiene interés por lo que hacen, ¿Por qué debería tenerlo yo?

Este es un film que no tiene la simple capacidad de contar una historia, y bajo la dirección de Paul W.S. Anderson, tampoco puede hacer cualquier otra cosa sin parecer un video musical. Hay miles de preguntas sin responder que ni siquiera las plantea la película y la acción deja mucho que desear. La cámara lenta parece poblar todas las tomas y salvo los últimos veinte minutos no creo poder decir cosas buenas de lo que es casi una catástrofe.

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