28 de septiembre de 2012

CRITICA: LA TRAICIÓN


Probablemente hemos visto todo cuando nos referimos a un thriller de acción, por lo que cuando vemos un poco de innovación o diferencia en el género, uno tiende a disfrutar más que nada el intento de probar algo distinto. Es el caso de Steven Soderbergh y su dinámica visión en “Haywire”, un film familiar ejecutado con seriedad, madurez y acción que mantiene los pies en la tierra, sin antes golpear más duro que muchos otros en esta categoría.

Sin entrar mucho detalle sobre los puntos que toca esta premisa, el film nos adentra en el tono y argumento lo más rápido posible. Se nos introduce a Mallory Kane (Gina Carano), una agente encubierta, quien en solo segundos es confrontada por uno de sus aliados en una cafetería en el medio de una nevada. Luego de un par de patadas y golpes, el capturarla falla, y partir de ahí las piezas comienzan a unirse a medida que Mallory cuenta su historia a un joven con quien deja la cafetería. ¿Por qué quieren capturarla?, ¿Quién está detrás de esto? Quién sabe, pero de eso se trata, averiguarlo y darle infierno al responsable.

A esta altura de su carrera podría definir a Steven Soderbergh como un camaleón. El tiene un alcance tan grande y variado cuando se trata de dirigir, que es capaz de alucinar en cualquier género, sea cual sea el proyecto que tome. “La Traición” es solo otra prueba de esto. Su visión en esta oportunidad es muy distinta de los corrientes thrillers. Los elementos son los de siempre, pero la composición es diferente. La cinta mantiene un tono serio creyéndose su historia y haciéndola creíble para el público, pero donde uno lo ve más resaltado es en las calladas pero brutales escenas de acción, especialmente si lo puños están involucrados.

El director opto por ir a lo seguro en cuanto a hacer las cosas creíbles y para el rol principal consiguió a la artista de artes marciales mixtas, Gina Carano. Lo digo sin titubeos, Carano no es la mejor de las actrices, incluso escuche que retocaron su voz para la película, pero cuando se trata de pelear, ese es su absoluto fuerte. Cada pelea en la que participa esta tan bien coreografiada como puesta en escena. La música desaparece por completo durante la acción, lo que da lugar a los golpes, vidrios rotos y gritos que dan las victimas que Mallory va dejando en el suelo. Además de esto, Soderbergh se asegura de mantener la cámara quieta durante estos momentos para poder apreciar todo lo que ocurre, algo que pocos directores de acción hacen hoy en día, cuando en realidad es la mejor forma de apreciar estas escenas.

Carano está acompañada de un reparto estelar que ayuda a que ella no desentone mucho. Este elenco cuenta con los talentos de Antonio Banderas, Michael Douglas, Ewan McGregor, Bill Paxton, Chaning Tatum, Michael Angarano y el siempre excelente Michael Fassbender. Cada uno cubre un rol importante pero ninguno tiene tanto tiempo en pantalla como la protagonista, quien en general hace un buen trabajo para ser su primer papel. Si Soderbergh es capaz de conseguir algo, eso es un reparto de primera, y una vez más, no decepciona.

Si bien carga buenas dosis de acción, la mayor parte del film es un thriller de palabras y tensión. El bien formulado guion de Lem Dobbs hace a los diálogos tan agiles como inteligentes, lo que garantiza la continuación del ritmo que va tomando una vez que empieza. Hay algunas escenas que quizá resulten un poco lentas para este género, y si bien la paciencia es un elemento que cada vez veo más seguido y tiendo a disfrutar (“Drive” y “Shame: Sin reservas” son buenos ejemplos), la misma acabara alejando a muchos.

Esta no es tu típica película de “Bourne”. Soderbergh impone su estilo y crea algo propio, que quizás no emocione tanto como lo mejor del género pero si funciona y consigue lo que plantea. “La Traición” mantiene su cara seria ante todo y busca un público más maduro que siga tanto sus feroces combates cuerpo a cuerpo como su simple y paciente historia. Si bien no capturara a todos, es cine bien ejecutado y después de tantas palizas, eso es lo que verdaderamente prevalece.

No hay comentarios:

Publicar un comentario