8 de mayo de 2012

CRITICA: UN DIOS SALVAJE


Es increíble, diría yo, como con tanta simpleza se forma tanto, como con lo más normal y cotidiano vemos una complicación, como una situación poco corriente puede desatar nuestra verdadera cara, una cara que normalmente intentamos esconder.

“Carnage” retrata algo poco complicado que transforma un concepto simple en una discusión llevada con inteligencia y un enorme sentido de humor. Su fina trama nos ubica en un apartamento donde se reúnen dos parejas para tratar un conflicto ocurrido entre sus hijos, pero a medida que la conversación avanza, los hijos dejan de ser el punto de atención. Sí, es un argumento absolutamente simple, pero el mismo es irrelevante porque este es un film en donde lo importante son los actores y el guión, dos aspectos que son impresionantes y realmente hacen a la película.

El elenco es de primera, sin duda se encontró a los actores perfectos para cada uno de los papeles, ya que cada uno se ve natural en el rol que interpreta. Además, el hecho de que sean pocos permite ver en detalle las personalidades de cada personaje, así como su forma de ver las cosas, estos se sienten como personas reales, quizás no las mejores, pero aun así, demuestran tener defectos que los hacen humanos,  porque, ¿Quién es perfecto?

Primero encontramos a la pareja dueña del apartamento, los Longsteet, interpretada por John C Railey y Jodie Foster.  Railey  encuentra un poco de madurez en este rol aun teniendo su lado infantiloide, por decir. Él logra un gran trabajo interpretando a Michael, un hombre que está bastante harto de pretender ser alguien que no es pero que muestra sus verdaderos colores bajo el efecto del alcohol, su personaje divierte mucho aunque es quien menos destaca de todo el elenco. Su pareja ficticia es Jodie Foster, ella interpreta a Penelope, quien sin duda es el personaje a culpar que la conversación se alargue ya que ella siempre se cree dueña de la razón, y tenga o no la tenga, ella hace lo posible para quedar como la victima de la situación.

La otra pareja y mi favorita, es a la que Kate Winslet y Christoph Waltz dan vida. Ellos son Alan y Nancy Cowan, una pareja con claros problemas sin tratar que claramente son visibles (sus problemas) con un poco de influencia por parte de un buen whisky. Nancy es quien se ve más afectada por la situación, ya que el hecho de que Penelope la trate como la peor madre cada 5 minutos la deja devastada y a medida que la botella se vacía ella se vuelve tan indiferente como su esposo ante la preocupación de sus anfitriones. Alan sin embargo, solo presta atención a su celular, el cual no deja de sonar y que lo deja como el personaje más gracioso, contestándolo en cualquier momento sin interés por el resto. Además, al contrario de los demás,  es el único que parece tener claro quién es, incluso si su personalidad es bastante negativa e indiferente ante todo el asunto.

Más allá de la bebida, las personalidades de cada uno son el detonante de este conflicto, juntos, cada uno saca lo peor del resto, ya que son el contraste absoluto. Uno pensaría que estando en pareja, cada uno estaría hecho el uno para el otro, con algunas diferencias, pero se llevarían bien y lo hacen, pero esta podría ser la caída de dos matrimonios porque es imposible que tras este encuentro estas parejas aguanten por mucho tiempo tras descubrir con quien están casados realmente.

Supongo que habría que aclarar que la cinta está basada en un obra de teatro, algo que puedo comprender ya que la película en si no agrega mucho más de lo que podría ofrecer una obra. Pero sin haber visto la versión original, no puedo compararlas, por lo que imaginando que “Un Dios Salvaje” es solo otra interpretación de la obra, habiendo visto solo esta interpretación, puedo decir que es una excelente película que funciona de forma perfecta.

En cuanto al mencionado guion, este fue escrito por el director de la cinta, Roman Polanski con la colaboración de Yasmina Reza, la autora de la obra en que se basa. Es un guion excelente, el cual está definido por diálogos bien armados y bien pensados que obviamente llevan la película manteniendo un dialogo constante, que cambia de tema con delicadeza y sentido. El mismo está cargado con humor no tan obvio y quizás nada gracioso para algunos, pero en lo que a mi concierne funciona y convierte a la cinta en una comedia negra.

Es difícil explicar porque me gusta esta película ya que la encuentro inteligente y graciosa, pero es muy posible que otra persona le parezca totalmente lo contrario. Es sin duda mi tipo de película, y es algo que me parece que cualquiera que disfrute de un cine bien escrito y actuado debería al menos experimentar una vez y ver cuál es su respuesta ya que ni el avance ni nada que se diga pueda dar una verdadera idea de lo que es la cinta.

Es una peculiar película que se mantiene simple pero nos da mucho más de lo que vemos a primera vista. Al mismo tiempo, la misma entretiene ya que mantiene su duración a solo 75 minutos, una duración suficiente para hacer todo lo que quiere hacer sin aburrir con el monótono espacio que es el apartamento donde ocurre todo. El elenco es fantástico y cada uno da lo mejor de sí con personajes que son muy diferentes los unos de los otros. Pero la ironía, el humor y las discusiones son la frutilla de la torta, ya que la gracia de todo está sobre estos conceptos, que no parecen planeados, sino que son algo que ocurre inesperadamente por nuestros comportamientos o por cómo es la vida, porque la misma es tan graciosa como trágica, tan inesperada como planeada, tan simple como compleja.

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